Crear un puente hacia la literatura para acompañar el presente: Lunabrí

Por Cecilia Abreu

Hace ocho años, Daniela Esquivel tenía muchas ganas de compartir lo que aprendía en el Instituto de Investigaciones Filológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) acerca de literatura infantil y juvenil, esta motivación no quedó guardada en emoción, sino que la llevó a la creación de Lunabrí.

“En ese momento estaba haciendo estudios de literatura infantil y juvenil en el Instituto de Filológicas y a mí se me abrió una puerta muy grande […] mi acercamiento a la literatura infantil y juvenil fue muy revelador y tuve tanto entusiasmo por ese mundo que yo estaba descubriendo en ese momento, que tuve muchísimos deseos de compartirlo con todas las personas”.

Para lograrlo, inició clubes de lectura, pero también otros espacios que motivaran a la gente a acercarse a los libros de una forma amable como club de scrabble, todo, siempre aplicando conocimientos pedagógicos, pero también arte y otras estrategias para que leer sea cercano para la gente y no propio de “la academia”.

Desde su mirada, la gente suele creer que este tipo de literatura está dirigida únicamente hacia esas edades, sin embargo, ella quería mostrar que no tenía que quedarse allí, “estábamos reduciendo muchísimo la literatura”.

Las personas, sensibilizó, ya pasaron por esas etapas de vida o conviven con gente de ese rango de edades entre la infancia y la juventud y así fue como quiso crear un espacio en el que visibilizar esto y acercar este tipo de lecturas a la gente, fuera posible.

Ahora, a todos estos años de haber iniciado, sensibiliza que “hay otra manera de mirar la literatura”, abriéndose paso incluso a nuevos proyectos dentro del mismo, por ejemplo, con la creación del Club de Lectura Feminista que inició gracias al diálogo entre mujeres que identificaron que necesitaban un lugar para hablar de lo que estaban viviendo durante la pandemia por COVID-19.

A Lunabrí le ha tocado evolucionar para acompañar la vida cotidiana, explica; por eso, incluso en diversos espacios del proyecto, dialogan sobre temas actuales como el cambio climático, la pandemia, entre otros temas.

“Hemos empezado a crecer con la literatura que consumimos o que buscamos acompañar en temas actuales y cotidianos, cada vez va siendo mucho más necesario para Lunabrí hacer un momento presente”.

Aunque este proyecto inició en el Estado de México, específicamente en Tlanepantla, el proyecto ha viajado junto con su creadora a la Ciudad de México y ahora se encuentra en la ciudad de Mérida con la firme convicción de “seguir construyendo puentes lectores”.

Opina que la literatura puede llegar a más sitios de los que se han pensado, pues ésta ha sido dirigida en el ámbito escolar, a quienes naturalmente les gusta leer “desde siempre” y crear puentes significa motivar y acompañar entre lectoras y lectores para llegar a más personas que deseen leer.

“A veces necesitas encontrar el tema o el libro que es para ti, que te hable, las y los lectores sí pueden construirse al tiempo, nadie está negado a leer”.

Ahora, precisamente para encontrar ese puente entre el deseo de las personas hacia la lectura y los libros, presenta la página web para continuar extendiendo puentes hacia más gente.

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