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A la ciencia le falta la mitad: los pendientes del 11-F para las mujeres científicas

A diez años de la creación del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, advierten que persisten brechas estructurales en el desarrollo profesional, el empleo y el reconocimiento de las mujeres científicas.

Por David Rico

Mérida, Yucatán, a 11 de febrero de 2026.- A una década de que Naciones Unidas instauró el 11 de febrero como el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la conmemoración sigue evidenciando una deuda estructural: la ciencia no ha logrado integrar plenamente a las mujeres ni garantizar condiciones equitativas para su desarrollo profesional.

Así lo advirtió la doctora Dalila Aldana Aranda, investigadora del Cinvestav Mérida y presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, quien subrayó que, a nivel internacional, solo el 25 por ciento de quienes se dedican a la investigación científica son mujeres, una proporción que no ha cambiado de manera sustantiva en los últimos años.

“A la ciencia le hace falta la mitad de lo que la constituye. En realidad, le hace falta llegar a esa otra mitad. Hoy solo el 25 por ciento de quienes investigan en ciencia son mujeres, y hay que alcanzar el otro 25 por ciento”, señaló.

La especialista recordó que el 11-F forma parte de los programas más recientes de Naciones Unidas y que su objetivo no es únicamente celebrar, sino poner en evidencia problemas no resueltos.

“Estos días internacionales existen porque hay pendientes. No nacen para decir que todo está bien, sino para señalar lo que falta”.

De acuerdo con Aldana Aranda, el programa internacional del 11-F plantea tres objetivos centrales. El primero, acercar a niñas y jóvenes a la ciencia, ha tenido avances visibles. Sin embargo, advirtió que los otros dos objetivos siguen prácticamente abandonados en la agenda pública.

“El segundo objetivo es crear espacios y políticas públicas para que las jóvenes que estudian una carrera científica la terminen y tengan trabajo. Estudiar está bien, pero si no encuentran empleo, entonces algo está fallando”, sostuvo. En este punto, señaló que aún persiste una preferencia por contratar hombres en muchos ámbitos profesionales, especialmente en el sector privado.

La investigadora explicó que estas políticas pueden ser simples, pero requieren voluntad para aplicarse. “A diploma igual y formación igual, prioridad a la científica. Esa política se escribe en dos líneas, pero tiene que cumplirse”, dijo, al tiempo que planteó incentivos a empresas que contraten mujeres profesionistas como una medida concreta y viable.

El tercer objetivo, añadió, es el reconocimiento de las científicas ya consolidadas, una tarea que también permanece rezagada.

“Reconocerlas con premios estatales o nacionales, con diplomados, con espacios en medios, con entrevistas. Son políticas públicas muy sencillas que vale la pena implementar”, afirmó, e hizo un llamado a los gobiernos a asumir un papel de vanguardia.

Aldana Aranda también abordó las desigualdades que persisten al interior de las instituciones científicas. Si bien aclaró que en universidades y centros de investigación públicos no existe una brecha salarial directa a igual categoría, sí hay diferencias importantes en los tiempos de desarrollo profesional.

“En el Cinvestav hicimos un estudio y vimos que, en promedio, las mujeres tardan casi siete años más que los hombres en llegar a la categoría de titular”, explicó. Esta diferencia, señaló, está vinculada principalmente a la carga de trabajo doméstico y de cuidados que sigue recayendo mayoritariamente en las mujeres.

“Muchas científicas trabajan jornada y media o incluso dos jornadas: el trabajo remunerado y el trabajo completo del hogar. Esa es una dificultad cultural muy clara y muy bien documentada”, apuntó.

La especialista alertó además sobre el alto abandono de la carrera científica después del doctorado, particularmente tras el nacimiento del primer hijo. “De las mujeres que llegan al doctorado, aproximadamente la mitad se queda en el camino después del primer hijo”, señaló.

Ante este panorama, insistió en la necesidad de políticas de Estado, como guarderías vinculadas a centros de investigación y medidas que permitan conciliar la vida familiar con la carrera científica. “Si no se atienden estos puntos, el primer objetivo del 11-F se queda incompleto”, concluyó.

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