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Comunidad de Kinchil frena obras de CRIO sobre vestigios mayas

Por Redacción

Kinchil, Yucatán, 12 de enero de 2026.–La comunidad de Kinchil logró detener nuevamente los trabajos de ampliación de una granja avícola de la empresa CRIO sobre vestigios de la antigua ciudad maya de Tzemé, luego de que maquinaria pesada regresara al sitio pese a existir al menos tres órdenes federales de suspensión y clausura.

En un comunicado de la comunidad se expuso que en un lapso de 72 horas el Consejo Comunitario de Kinchil consiguió que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausurara en dos ocasiones la maquinaria utilizada por la empresa CAVICO, constructora contratada por CRIO, tras documentarse la violación de sellos oficiales y la reanudación ilegal de las obras.

De acuerdo con el Consejo, los trabajos habían sido suspendidos por el INAH desde octubre y clausurados por Profepa en noviembre; sin embargo, la construcción continuó, lo que llevó a la comunidad a promover un juicio de amparo (expediente 2352/2025) ante el Juzgado Cuarto de Distrito. La suspensión provisional fue otorgada el 24 de noviembre y la definitiva el 15 de diciembre.

Aunque las obras se detuvieron temporalmente, a inicios de enero la maquinaria volvió a operar. El viernes 9 de enero, tras una denuncia comunitaria, Profepa acudió al sitio y clausuró los equipos. No obstante, este lunes por la mañana trabajadores de CAVICO rompieron los sellos y reactivaron las máquinas.

Habitantes de Kinchil, en su mayoría personas que trabajan el campo en la zona, acudieron al lugar para impedir la continuación de las obras. Durante el intento de retiro de un bulldozer, la apicultora Gregoria Dzul Cuá se colocó frente a la maquinaria para impedir su avance, acción que fue atestiguada por integrantes del Consejo Comunitario, periodistas y posteriormente por elementos de la policía estatal.

“Esto está clausurado y no nos vamos a quitar”, reclamó Dzul Cuá al operador del bulldozer. Más tarde señaló que la comunidad no puede permanecer pasiva ante la destrucción del monte, los vestigios arqueológicos y su forma de vida, pese a haber recurrido a todas las vías legales.

Horas después, personal de Profepa regresó al sitio y procedió a clausurar nuevamente la maquinaria, confirmando las violaciones a las medidas de suspensión vigentes.

El Consejo Comunitario de Kinchil informó que continuará con acciones legales contra las empresas involucradas y las instituciones que, acusan, han permitido que los trabajos se reanuden. También reiteraron su exigencia de responsabilidades administrativas dentro del INAH por lo que consideran omisiones en la protección del patrimonio arqueológico.

Organizaciones civiles que acompañan el proceso advirtieron que el caso de Tzemé refleja un patrón en el que proyectos privados avanzan pese a sanciones y suspensiones, confiando en que posteriormente puedan regularizarse. En Kinchil, señalaron, la comunidad busca evitar ese escenario y lograr la cancelación definitiva del proyecto.

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