Cultura

Descubren en Yaxché de Peón contexto ritual maya de más de dos mil años

El hallazgo arqueológico del periodo Preclásico (1000 a.C.-250 d.C.) revela ofrendas fundacionales asociadas a la fertilidad y al sustento.

Por Redacción

Mérida, Yucatán, a 12 de marzo de 2026.- Un contexto ritual maya con más de dos mil años de antigüedad fue descubierto en la localidad de Yaxché de Peón, en el municipio de Ucú, como parte de trabajos de salvamento arqueológico vinculados al libramiento ferroviario multimodal Mérida–Progreso.

El hallazgo corresponde al periodo Preclásico Medio/Tardío (1000 a.C.-250 d.C.) y aporta nuevas pistas sobre el pensamiento simbólico y la organización comunitaria de las antiguas poblaciones mayas, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

El depósito ritual fue localizado el 21 de enero de 2026 durante las excavaciones del Proyecto de Salvamento Arqueológico del Libramiento Ferroviario Multimodal Mérida-Progreso (Frente 1), cuyos trabajos iniciaron en junio de 2025 y concluirán a mediados de este año. Las labores están a cargo de un equipo de especialistas del INAH encabezado por el arqueólogo Manuel Pérez Rivas.

De acuerdo con la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, este descubrimiento contribuye a comprender la relación entre los espacios arquitectónicos, las prácticas rituales y la vida comunitaria en las sociedades mayas tempranas.

El contexto fue identificado en una estructura rectangular de aproximadamente 14 metros de largo por 10.8 metros de ancho, denominada Monumento TC_17294. La plataforma tiene una elevación de apenas 45 centímetros y carece de edificaciones superiores, lo que sugiere que funcionó como un espacio semipúblico donde la comunidad se congregaba para reuniones o ceremonias.

Bajo el relleno constructivo de la parte norte de la estructura se localizaron dos contextos rituales que, según los especialistas, fueron colocados antes de la construcción como ofrendas fundacionales.

En el primero se encontró una vasija fragmentada con forma de calabaza a más de un metro de profundidad, elemento que en la cosmovisión mesoamericana se asocia con la fertilidad y el sustento. También se identificó un abrigo en la roca madre que contenía restos óseos, posiblemente de venado, fragmentos cerámicos del mismo periodo y un fragmento de caracol marino.

Los investigadores señalan que el uso de cavidades naturales para depositar ofrendas formaba parte de prácticas rituales que vinculaban el plano terrenal con el inframundo dentro del pensamiento maya.

El segundo contexto ritual se localizó aproximadamente un metro al oeste del primero y contenía una variedad de cerámica del periodo Preclásico Medio/Tardío, restos óseos de venado y una cuenta circular de piedra caliza.

Para el equipo de investigación, la presencia de estos elementos simbólicos, deliberadamente sellados bajo una arquitectura de uso público, constituye evidencia de un acto ritual que marcaba la fundación del espacio y el inicio de su vida comunitaria.

El proyecto cuenta también con la participación del jefe de campo del Frente 1, Ricardo Antorcha Pedemonte, y del arqueólogo responsable de la excavación, Luis Ángel Hernández Libreros.

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