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Engaño en pescaderías: 35% del pescado en Yucatán no es lo que te venden

Sustituyen especies más caras por otras más baratas sin informarlo al consumidor, revela estudio de OCEANA.

Por David Rico

Mérida, Yucatán, a 30 de marzo de 2026.- En Yucatán, el 35 por ciento del pescado que se vende es en realidad otra especie distinta a la que se ofrece, una práctica que constituye un engaño directo al consumidor, de acuerdo con un estudio de la organización Oceana.

Esta sustitución ocurre cuando un producto del mar se comercializa con el nombre de una especie de mayor valor como huachinango, mero o marlín, pero en realidad se entrega otra más barata como tilapia o bagre, sin que el comprador lo sepa.

El resultado es que los consumidores pagan más por un producto de menor precio y calidad, en una práctica que, según el informe “Gato x Liebre: engaño evidente, solución pendiente”, se repite en más de tres de cada diez casos en Mérida y el resto del estado.

El problema no es exclusivo de la región. A nivel nacional, la sustitución alcanza el 38 por ciento, casi el doble del promedio internacional estimado en 20 por ciento por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, lo que evidencia que se trata de una práctica extendida en el país.

Los análisis genéticos realizados por Oceana en distintas ciudades revelan que las especies más consumidas son también las más propensas al engaño. El marlín presenta una sustitución del 91 por ciento, la sierra 82 por ciento, el mero 72 por ciento y el huachinango 54 por ciento.

Además del impacto económico, esta práctica afecta a pescadores locales, quienes no pueden competir con productos más baratos que se venden como si fueran especies de mayor valor comercial.

También existen consecuencias ambientales. Al no contar con información clara sobre lo que se compra, los consumidores pueden adquirir especies en riesgo sin saberlo. En algunos casos, el marlín fue sustituido por tiburones en peligro de extinción como el mako o el zorro.

Oceana advierte que este engaño persiste por la falta de sistemas de trazabilidad que permitan conocer el origen, la identidad y la ruta de los productos pesqueros desde su captura hasta su venta.

Aunque la organización ha documentado esta práctica desde 2019, en México aún no existen mecanismos efectivos que garanticen que lo que se vende como pescado realmente corresponde a lo que llega al plato.

Implementar controles de trazabilidad, señalan especialistas, sería clave para frenar este tipo de engaños, proteger a los consumidores y fortalecer a las comunidades pesqueras.

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