Juventudes exigen derecho a la salud mental en Yucatán

Por Cecilia Abreu

Las juventudes de hoy exigen sus derechos y, así, este 3 de julio, alrededor de las 10:30 de la mañana, más de 30 jóvenes convocadxs por el Colectivo Myl Causas, se unieron en una manifestación para levantar la voz en la búsqueda de la garantía de su derecho a la salud mental, pues reconocen que las cifras de suicidio en la entidad son más que números, son personas, son vidas y desean «agitar conciencias» para transformar esta realidad.

Con una actividad inicial que representó un episodio de ansiedad, en su primera etapa, concientizaron sobre la importancia de la empatía con las otras personas en el día a día, reconociendo que cada persona tiene su propia historia y temas internos; mientras esto ocurría, la gente que pasaba por el Pasaje de la Revolución, en donde ocurrió el evento, mostraba interés por saber qué pasaba.

Incluso algunas personas optaron por quedarse cerca del lugar para escuchar lo que informaban, con este ambiente, el psicólogo Edgardo Flores, quien durante este encuentro visibilizó la importancia de las acciones desde la sociedad, siendo un eslabón fundamental para cambiar la violencia sistemática en la que se encuentra el mundo y, por consiguiente, la incidencia del suicidio.

“Necesitamos que cada persona asuma la responsabilidad que le toca: construir una sociedad libre de juicios, prejuicios, violencias”.

Psicólogo Edgardo Flores

Invitó a evitar comentarios comunes como ‘exageras’, ‘no es para tanto’, ‘ya deja de pensarlo’ pues estos continúan con la problemática; en cambio, el reconocer que cada sufrimiento es único y particular, todos igual de importantes puede contribuir a su erradicación, conscientes de que aunque no pueda comprenderse a profundidad lo que la otra persona atraviesa, es posible brindar compañía y escucha para transformar.

“Quien está pensando en morir por suicidio, realmente no quiere morir, lo que quiere es dejar de sentir ese dolor, ese sufrimiento, esa sensación de culpa, de impotencia, de incapacidad, de desesperanza”.

Al hablar de este tema, «estamos hablando de vidas, estamos hablando de experiencias, de dolor emocional profundo y, cuando comprendemos que es algo que experimenta alguien que está inmerso en un entorno social, es cuando comprendemos que todas, todos, todes, somos responsables de prevenir esta situación”; sin eximir a las autoridades de lo que les corresponde.

Durante el encuentro, las juventudes también tuvieron la oportunidad de expresar su forma de ver la problemática, una joven, expresó que ella cometió un intento de suicidio y el acompañamiento de su familia y gente cercana fue fundamental para recuperarse, por lo cual concientizó para ser ese apoyo para quienes les rodean.

También un joven tomó la palabra para señalar que la sociedad tiene que deconstruirse, reconociendo la necesidad de la terapia para todas las personas, con la claridad de que las emociones no son «malas» y «buenas»; además, apuntó que la salud mental es un derecho constitucional que el Estado debería garantizar «¿y qué está pasando? El derecho a la salud mental ha sido completamente ignorado».

El activista Irving Mena, invitó a mirar hacia las periferias, teniendo en cuenta que Mérida, al ser la ciudad capital, recibe la mayor atención, dejando de lado al interior del Estado, cuestionó qué pasa con Tahdziú -el municipio más pobre de toda Latinoamérica desde hace 15 años, informó-; «me gustaría que desde la reflexión analicemos los privilegios que tenemos por estar en Mérida, pero también, a través de esos privilegios, ayudemos a las demás juventudes que están afrontando esa situación«.

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