Rancho El Encuentro: la tierra que se trabaja y se cuida en San Pedro Chimay
Dentro de la Reserva Cuxtal, al sur de Mérida, este proyecto agroecológico combina cultivo, conservación y convivencia cotidiana con la vida silvestre.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 01 de febrero de 2026.- En San Pedro Chimay, al sur de Mérida, hay un rancho donde el monte no es paisaje de fondo, sino parte activa de la vida diaria. Entre huertos, aves y caminos de tierra, Rancho El Encuentro se ha ido construyendo como un espacio donde la agricultura, la conservación y la convivencia ocurren al mismo tiempo, sin separaciones artificiales.
“Este lugar no solo no se ha talado; al contrario, se ha reforestado”, explica Eduardo Jesús López Salcido, responsable del proyecto. “Desde que llegamos, hace unos cinco años, se han sembrado alrededor de 300 árboles más”.
El rancho se encuentra dentro de la Reserva Ecológica Cuxtal, una condición que define la forma de trabajar y de habitar el espacio. Aquí no se trata de producir a toda costa, sino de cuidar el suelo, el agua y los ciclos naturales. “El enriquecimiento del suelo es la base de todo nuestro proceso productivo”, señala Eduardo. “Constantemente incorporamos materia orgánica y hacemos un uso eficiente del agua”.

En el huerto crecen tomates, berenjenas, zanahorias, calabazas, lechugas, chile habanero, cilantro, perejil y otros cultivos que van cambiando con la temporada. Todo se maneja bajo un enfoque agroecológico y regenerativo. “No trabajamos con químicos. El control de plagas y enfermedades se hace con elementos naturales”, explica. “Es una agricultura que cuida, que respeta y que conserva”.
Pero Rancho El Encuentro no se limita al cultivo. La vida silvestre forma parte del día a día. Aquí también se cría cerdo de monte y se convive con especies que han ido regresando conforme el espacio se ha regenerado. “Antes llegaba una pareja de venados; ahora ya llegan con crías”, cuenta Eduardo, como quien habla de una presencia que se ha vuelto habitual.

En el rancho se han registrado alrededor de 40 especies de aves, entre ellas el pijuy, un pájaro que suele acompañar a campesinos y visitantes. “El pijuy está atento a cuando se mueve la tierra”, explica. “Se acerca esperando que salgan gusanos, arañas, lo que sea posible. Es parte del trabajo cotidiano”.
El proyecto abre sus puertas al público como una experiencia de día completo. La propuesta es sencilla: recorrer el huerto, conocer cómo se produce, cosechar y probar alimentos recién cortados. “La idea es que la gente toque, huela y pruebe lo que es un alimento natural, recién cosechado”, dice Eduardo.

La visita al rancho tiene un costo de 250 pesos por persona e incluye el recorrido por el huerto y la experiencia de cosechar y probar los alimentos directamente del campo. Para quienes deciden quedarse a comer, se ofrece una experiencia gastronómica preparada por chefs a partir de lo que hay en la plantación ese día, con precios que van de 500 a 700 pesos, según el menú. “Es comer lo que aquí se produce, sin intermediarios y sin venenos”, explica.
Más que una visita turística, Eduardo lo define como una convivencia. “Es venir a pasar el día, a entender cómo funciona la agricultura agroecológica, cómo se cuida un espacio y qué implica producir alimentos de esta manera”.

Rancho El Encuentro forma parte de la primera generación de Mérida Comunitaria, una iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Mérida para fortalecer proyectos de turismo comunitario en comisarías y zonas periféricas del municipio. “Somos diez proyectos en esta primera etapa”, señala Eduardo. “Todos trabajamos en la protección del patrimonio biocultural, en la conservación y en compartir ese conocimiento con quienes nos visitan”.
En Rancho El Encuentro no hay prisas ni guiones escritos. El ritmo lo marca la tierra, lo que crece en el huerto y la vida que se mueve alrededor. Quien llega no llega a observar desde fuera, sino a formar parte, aunque sea por unas horas, de un espacio donde producir, cuidar y convivir siguen siendo acciones inseparables.



