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Siniestralidad vial no baja en Yucatán: 808 muertes en 2023 y 2024

El ingeniero René Flores Ayora advierte que el Periférico de Mérida sigue siendo una de las zonas de mayor riesgo y plantea medidas inmediatas y de bajo costo.

 Por David Rico

Mérida, Yucatán, a 05 de abril de 2026.- La siniestralidad vial en Yucatán se mantiene sin cambios y con cifras que estremecen: 808 personas perdieron la vida en hechos de tránsito durante 2023 y 2024, un indicador que confirma que la crisis de seguridad en las carreteras y vialidades del estado no ha cedido, pese a los llamados constantes de especialistas y autoridades.

Para el ingeniero en tránsito René Flores Ayora, el problema no es nuevo ni coyuntural. Advierte que desde hace más de 20 años se han identificado riesgos estructurales en el sistema vial, particularmente en el Periférico de Mérida, una arteria que, por su volumen vehicular y condiciones operativas, se ha convertido en un punto crítico donde cada año fallecen entre 20 y 25 yucatecos.

El especialista sostiene que la repetición de cifras mortales evidencia que las medidas aplicadas han sido insuficientes o tardías. A su juicio, la seguridad vial no puede seguir tratándose como un tema secundario cuando los números revelan una tendencia que no mejora y que mantiene en riesgo permanente a miles de conductores y peatones.

“Son números escalofriantes”, advierte, al subrayar que detrás de cada estadística hay una familia afectada y una tragedia que pudo evitarse.

Flores Ayora afirma que existen acciones de bajo costo y alto impacto que podrían implementarse de inmediato para reducir la siniestralidad, especialmente en el Periférico de Mérida, considerado una vía exigente y poco tolerante a errores humanos.

Entre las principales recomendaciones destacan:

  • Establecer 80 kilómetros por hora como velocidad máxima en carriles centrales y 50 kilómetros por hora en laterales.
  • Instalar radares de velocidad con fines preventivos y educativos, no recaudatorios.
  • Encender las luces de los vehículos desde el momento en que se incorporan a la vía, incluso durante el día.
  • Ampliar zonas de entrecruzamiento en puntos de alta demanda vehicular.
  • Mantener un solo carril de aceleración y desaceleración para ordenar el flujo de tránsito.
  • Activar las pantallas de mensajes variables para alertas en tiempo real.
  • Incrementar la vigilancia policial y aplicar operativos de control de velocidad, como la llamada operación carrusel.
  • Instalar barreras de protección que eviten que los vehículos se salgan hacia hondonadas o colisionen contra obstáculos.
  • Modificar las puntas metálicas de las vallas tipo “cola de pato”, consideradas un riesgo severo para motociclistas.
  • Colocar rayas logarítmicas en los llamados “puntos negros” o zonas de alta incidencia de accidentes.
  • Crear una Agencia de Seguridad Vial que coordine políticas públicas permanentes de prevención.

El especialista reconoce que algunas de estas propuestas pueden parecer simples, pero insiste en que su impacto puede ser decisivo si se aplican de manera sostenida y con enfoque preventivo.

La advertencia es directa: la siniestralidad vial en Yucatán no está disminuyendo, y cada año que pasa sin acciones contundentes se traduce en nuevas víctimas.

En palabras del propio experto, la responsabilidad final recae en quienes toman decisiones, porque las soluciones existen y están identificadas; lo que falta, sostiene, es voluntad para aplicarlas antes de que las cifras vuelvan a repetirse.

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