Yucatán: la lengua maya resiste, pero enfrenta barreras educativas y generacionales
La lengua materna se mantiene viva, pero el envejecimiento de los hablantes y la falta de acceso a la educación muestran retos para su continuidad
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 21 de febrero de 2026.- Este 21 de febrero, Día Mundial de la Lengua Materna, fecha impulsada por la UNESCO para valorar la diversidad lingüística, los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía muestran que Yucatán es uno de los estados con mayor presencia de hablantes de lengua indígena en México, pero también enfrenta desafíos claros en educación y transmisión intergeneracional.
Según la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2023, el 26.1 % de la población yucateca habla alguna lengua indígena, principalmente maya, lo que ubica al estado en el segundo lugar nacional, solo detrás de Oaxaca y por encima de Chiapas. Este dato refleja la vitalidad cultural de la entidad, pero se combina con indicadores sociales que exigen atención.

La concentración de hablantes en los grupos de mayor edad es significativa. A nivel nacional, 21.2 % de la población hablante de lengua indígena tiene 60 años o más, frente a 14.8 % entre la población no hablante. Esto señala que la transmisión intergeneracional enfrenta retos, mientras niñas, niños y jóvenes se ven más expuestos a dinámicas de castellanización y abandono escolar.
En el ámbito educativo, las diferencias son claras. Entre la población de 3 a 24 años que habla alguna lengua indígena, 43.2 % no asiste a la escuela, frente a 29.3 % de la población no hablante. La brecha se amplía en la adolescencia: entre 15 y 17 años, 53.3 % de los hablantes no estudia, el doble que entre quienes no hablan una lengua originaria, 25 %. En alfabetización, 81.1 % de la población hablante sabe leer y escribir, frente a 96.5 % de la no hablante.

Estos datos muestran que, aunque la lengua maya sigue viva en comunidades, hogares y espacios públicos, persisten desafíos que requieren fortalecer su enseñanza y transmisión cultural, para que la vitalidad de la lengua y su valor identitario se mantengan firmes en todas las generaciones.
