Antimonumenta en Mejorada, el barrio cuna del feminismo

La activista Rosa Cruz Pech indica que la estructura sería la primera en Mérida y es un símbolo para cuestionar la violencia contra las mujeres, pero también para recordar la deuda del Estado con ellas, en una historia que siempre ha sido contada desde la institucionalidad.

Por Cecilia Abreu

Mérida, Yucatán, 17 noviembre de 2021.- Rosa Cruz Pech, fundadora de UADY Sin Acoso, destaca la importancia de que la Antimonumenta Feminista ocupe un lugar en el Parque de la Mejorada, porque el sitio es símbolo de la lucha y alberga la participación política de las mujeres.

UADY Sin Acoso es uno de los movimientos feministas en pro de colocar la estructura en Mérida, como símbolo de cuestionamiento hacia las violencias que prevalecen a través de la historia contra las mujeres, historia que siempre ha sido contada con la ausencia de ellas.

La activista explica en charla con Líneas Emergentes que el Barrio de la Mejorada representa el movimiento feminista en la entidad gracias a que allí estuvo la Escuela Central Civil de Niñas, pero también ocurrió en el lugar la planeación del Primer Congreso Feminista en 1916 y mujeres foráneas que vinieron al evento se hospedaron en las inmediaciones; al tener la primera vía férrea del estado, también permitió llegar a las mujeres que participaron en el congreso.

El lugar, añade, también fue testigo del proyecto educativo La Siempreviva, fundado por Rita Cetina, Gertrudis Tenorio y Cristina Farfán en 1870; proyecto que, además de ser una escuela para mujeres, tuvo una revista de divulgación y dio hogar a la maestra Rita Cetina, quien también dirigió el Instituto Literario de Niñas.

“Razones hay muchas para reivindicar ese espacio destinado para brindar homenaje desde 1970 a los ya históricamente cuestionables Niños Héroes”, indicó.

De forma contundente, expone que, tanto en el estado como en el municipio la representación de la lucha de las mujeres es escasa y “queremos que la antimonumenta recuerde la deuda histórica que tiene el estado con nosotras”.

Sobre ello, agrega que la estructura es un símbolo visual para mirar un acontecimiento histórico, cuestionar cómo se ha contado la historia hasta ahora “representada desde la Institucionalidad”.

Por esa razón, colocar la antimonumenta, desde su visión, es la “construcción de una memoria colectiva edificada desde la voz de quienes están siendo víctimas de la injusticia”.

Esta no es la primera vez que un antimonumento toma un espacio, pues recuerda que fueron colocados antimonumentos en contra de la  desaparición forzada de estudiantes en Ayotzinapa, los acontecimientos del 2 de octubre de 1968 y por las víctimas del incendio de la Guardería ABC.

Desde el feminismo en particular, las antimonumentas comenzaron en 2019 y apunta: “para denunciar la realidad social en la que habitamos las mujeres; la violencia e injusticia que nos atraviesa en todos los espacios de México”. Hoy en día han colocado antimonumentas en la Ciudad de México, en el Estado de México, Jalisco, Quintana Roo, y Chiapas.

Yucatán ha sido el único estado en el que las mujeres activistas optaron por solicitar el permiso y apoyo de las autoridades para colocar la estructura; de forma personal, la activista considera que, aunque preferiría ejecutar esta acción sin extender esta petición al Cabildo de la ciudad, “porque son precisamente ellos quienes representan la opresión hacia nosotras”, en común acuerdo con las colectivas, decidieron hacerlo para velar por la seguridad de las organizadoras.

“La petición más importante es por la justicia”, expone.

Cabe recordar que la petición formal para colocar la Antimonumenta Feminista en Mejorada ya se encuentra en manos de la autoridad municipal, que deberá resolver en breve, para colocar la estructura el 25 de noviembre, en el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

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