APIS Sureste presenta modelo de atención en su refugio y centro externo

Por Cecilia Abreu

APIS Sureste, Fundación para la Equidad, desde el 2004, ha atendido la violencia en Yucatán dotando con un refugio temporal a las mujeres víctimas de violencia y sus hijxs, brindándoles un lugar seguro, pero también de herramientas para salir de él y habitar nuevos espacios libres de violencia; para lograr esto, han creado un modelo que llevan a cabo desde la asociación.

Yihán Arroyo Brito, coordinadora del refugio de APIS, explicó que el Modelo Especializado en Refugio y Centro Externo (Modelo MERECE) es un motivo de celebración, ya que han logrado crearlo para prevenir y atender a mujeres y sus hijxs cuando viven violencia familiar, sexual y/o feminicida en el Estado.

Informó que el modelo inicia desde el contacto con la asociación, independientemente de si este ocurre por medio de una llamada, redes sociales o directamente en el refugio y continúa hasta el seguimiento cada seis meses una vez que salen; con él, trabajan de forma interdisciplinaria atendiendo en conjunto trabajo social, jurídico, psicología, psicopedagogía y/o enfermería.

“El Modelo ha desarrollado un procedimiento interno que busca generar un mecanismo que contribuya a la prevención de futuros episodios de violencia y garantizar un mayor porcentaje de éxito de mujeres que cumplen con su plan de vida”.

Leticia Murúa Beltrán Aragón, directora recordó que fue en 2004 cuando abrieron el primer refugio para víctimas de violencia extrema en Yucatán, iniciando con el apoyo del centro externo cuatro años más tarde, en 2008, «para aquellas mujeres que, por diferentes razones, no llegaban a necesitar del refugio temporal, pero sí los servicios profesionales e integrales para atender los efectos de las violencias vividas».

La violencia de género es un problema social y de salud pública en el mundo, apuntó, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 35 por ciento de las mujeres han experimentado violencia física y/o sexual por parte de sus parejas; en México, el 70 por ciento de las mujeres mexicanas de 15 años y más ha sufrido violencia en sus vidas y, en Yucatán, la cifra alcanza 71.4 por ciento, con información de la Encuesta Nacional de Dinámica de Relaciones de Pareja 2021.

«El camino de las mujeres, niñas, niños y adolescentes para ejercer su derecho a vivir una vida libre de violencia es complejo y cada caso nos demanda reconocer y honrar su contexto […] no son cifras, son historias y vidas que presentan diversas afectaciones en su salud física y emocional».

Algunas de las consecuencias, señaló, son la fatiga crónica, desorientación, desesperanza, sensación de indefensión, deterioro de su autoconcepto y autoestima, afectación de sus redes de apoyo, entre otras, limitando sus derechos y capacidad de acceder a la justicia, así como de toma de decisiones. Por todo esto, visibilizó, es necesario contar con espacios profesionales e integrales para atender la situación.

El modelo MERECE es precisamente una respuesta a esto y, reconociendo la importancia de tejer redes, APIS es parte de la Red Nacional de Refugios, un espacio colectivo y diverso «donde hemos encontrado fuerza, retroalimentación y apoyo entre refugios y centros externos de varias partes del país».

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