El 11-F acerca a niñas y jóvenes al quehacer científico
Estudiantes conocen investigaciones del Cinvestav Mérida y llaman a fortalecer políticas públicas en ciencia.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 10 de febrero de 2026.- En el marco del 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el Cinvestav Mérida abrió sus puertas a niñas y adolescentes de secundaria y preparatoria, quienes conocieron de primera mano el quehacer científico que se desarrolla en este centro de investigación.
Durante la jornada, las estudiantes recorrieron laboratorios y espacios de trabajo en áreas como Ecología Humana, Recursos del Mar y Física, donde se les presentaron investigaciones sobre la construcción del suelo, el estudio de murciélagos, la reproducción del mero, las propiedades del hierro, entre otros temas, explicados de manera accesible, lúdica y cercana.

La doctora Dalila Aldana Aranda, investigadora del Cinvestav Mérida y presidenta de la Academia Mexicana de Ciencias, subrayó que la conmemoración del 11-F no es solo simbólica, sino que forma parte de una agenda internacional que busca visibilizar problemas aún no resueltos en el ámbito científico.
Recordó que esta efeméride es uno de los programas más jóvenes de Naciones Unidas, creado en 2015, y que su razón de ser es poner sobre la mesa tareas pendientes. “Este tipo de días existen porque hay asuntos que todavía no están atendidos”, señaló.

Aldana Aranda explicó que el programa internacional del 11-F plantea tres objetivos. El primero, acercar a niñas y jóvenes a la ciencia, se ha trabajado de manera constante mediante actividades como la realizada en el Cinvestav. Sin embargo, advirtió que los otros dos objetivos siguen desatendidos, tanto a nivel estatal como nacional.
El segundo, detalló, consiste en crear espacios y políticas públicas que permitan que las jóvenes que estudian carreras científicas puedan concluir su formación e incorporarse al mercado laboral. Entre estas acciones mencionó la necesidad de políticas claras de contratación, estímulos para empresas que integren mujeres profesionistas y condiciones que favorezcan la permanencia en el ámbito científico.

El tercer objetivo, añadió, es el reconocimiento de las científicas ya consolidadas, a través de premios, distinciones públicas, difusión en medios y acciones institucionales que visibilicen su trayectoria. “Son políticas públicas sencillas, que no requieren grandes presupuestos, pero sí voluntad para aplicarlas”, afirmó.
La investigadora también abordó los obstáculos estructurales que persisten en la carrera científica. Si bien en instituciones públicas como universidades y centros de investigación no existe una diferencia salarial por género a igual categoría, sí hay desigualdades en los tiempos de desarrollo profesional.

En el caso del Cinvestav, explicó, estudios internos muestran que las mujeres tardan en promedio hasta siete años más que los hombres en alcanzar categorías académicas superiores, debido principalmente a las cargas de cuidado y trabajo doméstico que siguen recayendo mayoritariamente en ellas.
Asimismo, señaló que el abandono de la carrera científica después del doctorado sigue siendo alto, particularmente tras el nacimiento del primer hijo, lo que refuerza la necesidad de acciones concretas de Estado, como guarderías vinculadas a centros de investigación y medidas que faciliten la conciliación entre la vida personal y el trabajo científico.
Aldana Aranda insistió en que, sin la atención de estos puntos, el sentido profundo del 11 de febrero queda incompleto. “Acercar a las niñas a la ciencia es fundamental, pero no puede hacerse sin atender lo que ocurre después”, concluyó.
