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El “Charras” fue luz encendida que luchó contra la injusticia

A 52 años de su asesinato, el Pbro. Raúl Lugo recordó que Efraín Calderón Lara entregó su vida a la organización de los trabajadores y a la lucha por la justicia social en Yucatán.

Por David Rico

Mérida, Yucatán, 08 de febrero de 2026.- A 52 años de su asesinato, el nombre de Efraín Calderón Lara “Charras” volvió a resonar como símbolo de lucha, dignidad y justicia social en Yucatán. Su memoria fue honrada este viernes en la iglesia de La Candelaria, donde familiares, activistas y ciudadanos se reunieron para recordar a un hombre cuya vida y muerte marcaron un antes y un después en la historia obrera y popular del estado.

Durante la misa conmemorativa, el presbítero Raúl Lugo evocó a Calderón Lara como “una luz encendida”, un luchador social que con su ejemplo demostró que la injusticia no era un destino inevitable y que los trabajadores podían organizarse, defender sus derechos y transformar su realidad colectiva.

El sacerdote subrayó que ese compromiso tuvo un costo alto. “Para alumbrar, a veces hay que dejarse quemar”, recordó, al señalar que Efraín Calderón Lara asumió de manera plena la defensa de los trabajadores yucatecos, una entrega que finalmente le costó la vida tras su secuestro el 13 de febrero de 1974 y su asesinato un día después.

Raúl Lugo destacó que la muerte de “Charras” cimbró a la sociedad yucateca y dio origen a un movimiento popular, obrero y estudiantil sin precedentes, que paralizó la capital del estado durante más de dos meses y se convirtió en una exigencia colectiva de justicia frente a la represión y en defensa de los derechos laborales.

En la homilía también se recordó que la memoria de Efraín Calderón Lara sigue viva a través de diversas actividades conmemorativas, particularmente en el parque de Santiago, donde recientemente fue colocado un busto en su honor como un acto de reconocimiento histórico y de resistencia de la memoria.

Finalmente, el presbítero llamó a mantener vigente el legado de “Charras”, no solo como recuerdo, sino como una tarea pendiente: continuar la lucha por la justicia social, la dignidad del trabajo y la organización popular, principios que hoy, a más de cinco décadas de su asesinato, siguen interpelando a la sociedad yucateca.

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