“Es como dormir junto a un motor de coche encendido las 24 horas”: vecinos protestan contra el booster de Engie
Vecinos de Gran Calzada realizaron una nueva protesta y denunciaron que las nuevas turbinas de la planta de Engie han vuelto insoportable la vida cotidiana, mientras ya se construyen más casas junto a la instalación.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 6 de junio de 2026.- Vecinos del fraccionamiento Gran Calzada volvieron a manifestarse este fin de semana contra la estación de compresión de gas natural Mayakán, operada por la empresa Engie, al denunciar que la reciente puesta en marcha de las turbinas de la planta ha provocado ruido constante, vibraciones, olores y una creciente preocupación por la seguridad de las familias que habitan a escasos metros de las instalaciones.
Con pancartas y consignas, habitantes del desarrollo habitacional se concentraron frente al denominado “booster” de gas natural para exigir una solución definitiva a un conflicto que, aseguran, lleva más de un año sin ser atendido por las autoridades.

«Es como intentar dormir junto al motor encendido de un automóvil las 24 horas del día», expresaron algunos de los manifestantes, quienes señalaron que el ruido de los equipos se percibe de manera permanente, tanto de día como de noche.
Durante la protesta, Abner Aragón Torres, integrante del Colectivo X Un Yucatán Con Energía Segura, señaló que la empresa responsable de la estación es Engie y recordó que la preocupación vecinal no se limita a Gran Calzada, sino que también involucra a habitantes de colonias como Pensiones, San Damián y otras zonas cercanas.

El activista sostuvo que la desconfianza hacia la empresa está relacionada con antecedentes de incidentes registrados en otras partes del país.
«Engie tiene reportes de fugas, multas millonarias y accidentes que han dejado personas lesionadas e incluso fallecidas. Ese contexto es el que explica por qué no nos sentimos seguros teniendo esta instalación prácticamente a unos metros de nuestras casas», afirmó.

Los vecinos señalaron que desde hace varias semanas comenzaron a operar los cinco grandes ventiladores de la planta, cuya entrada en funcionamiento ya había sido advertida por el colectivo desde el año pasado.
Aseguran que, además del ruido, durante las noches se perciben vibraciones y emisiones de humo blanco cuya naturaleza desconocen.
«Hay vibraciones constantes. Nadie nos explica por qué sale humo blanco, por qué vibra la infraestructura o qué está ocurriendo exactamente. Son cinco mega ventiladores y cuando se encienden es como vivir junto al motor de un coche todos los días del año», expusieron.
Los manifestantes también cuestionaron las medidas de mitigación anunciadas por el Gobierno del Estado, entre ellas la supuesta reducción de operaciones durante la noche.
«Nos dicen que se apaga a las 10:30 de la noche, pero el problema sigue existiendo durante el día. Ahí están los olores, el ruido, el humo y el riesgo permanente», señalaron.
Además, denunciaron que hasta el momento no existe un dictamen público de riesgo sobre la instalación y que la única acción visible realizada en diciembre pasado fue la colocación de malla ciclónica alrededor del predio, una medida que consideran insuficiente y orientada más a bloquear la visibilidad de la planta que a reducir sus impactos.
Los habitantes también acusaron falta de comunicación por parte de las autoridades estatales y federales. Aseguraron que no se han realizado reuniones informativas recientes y cuestionaron que en comunicados oficiales se hayan utilizado imágenes de encuentros que, según ellos, no corresponden a procesos de diálogo con los vecinos afectados.
Otro de los reclamos fue la ausencia de atención a los reportes realizados al número de emergencias 911 por el ruido y las vibraciones.
Finalmente, expresaron preocupación porque, mientras continúan sin resolverse las inconformidades, una empresa desarrolladora continúa construyendo nuevas viviendas en terrenos colindantes con la estación de compresión, lo que podría aumentar el número de familias expuestas a las afectaciones denunciadas.
«Nos preocupan las infancias, los adolescentes, los adultos mayores y todas las familias que viven aquí. Seguimos sin respuestas, sin soluciones y con la incertidumbre de convivir todos los días con una instalación que consideramos un riesgo», concluyeron.
