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Excretas de granjas porcícolas contaminan pozos y cenotes de Yucatán

Pruebas moleculares identificaron contaminación fecal de origen porcino en muestras de cuatro municipios y Santa María Chi, comisaría de Mérida; Greenpeace y comunidades mayas exigen vigilancia ambiental y transparencia sobre la calidad del agua.

Por Redacción

Mérida, Yucatán, a 30 de octubre de 2026.- Greenpeace México y la Red en Defensa del Agua y el Territorio Maya To’one Ja’o’on presentaron nuevos resultados de estudios que identifican contaminación fecal de origen porcino en fuentes de agua de Yucatán, mediante pruebas moleculares realizadas en muestras de cuatro municipios y una comisaría de Mérida.

Los resultados corresponden a investigaciones que utilizaron el trazador Pig-2-Bac, mediante la técnica de reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa (qPCR), diseñada para identificar contaminación fecal procedente de cerdos. De acuerdo con las organizaciones, un estudio publicado en 2025 reportó cuatro muestras positivas de agua de pozo y cenote, procedentes de Kinchil, Chapab, Maxcanú e Izamal.

A estos resultados se suman pruebas realizadas durante 2026 en Santa María Chi, comisaría de Mérida, que también dieron positivo a contaminación fecal porcina. Los análisis se efectuaron con asesoría de la Universidad Johns Hopkins y en laboratorios de esa institución y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Las organizaciones sostienen que estos resultados aportan evidencia específica sobre el origen de parte de la contaminación fecal detectada en el agua de la región, un aspecto que no había podido establecerse con certeza mediante los primeros análisis de calidad del agua.

El señalamiento se suma al estudio presentado por Greenpeace el pasado 20 de octubre, que examinó 17 muestras de pozos y cenotes de Kinchil, Sitilpech, Motul, Chocholá, Molas, Celestún y San Antonio Tedzidz.

En ese análisis, 16 de las 17 muestras alcanzaron el límite superior de cuantificación del laboratorio para coliformes totales, mientras que 13 superaron el límite de medición para coliformes fecales. También se detectaron nitratos en la mayoría de las muestras y dos, correspondientes a Motul y Chocholá, rebasaron la referencia de 50 miligramos por litro citada por la organización con base en la Organización Mundial de la Salud y la normativa mexicana.

Greenpeace había advertido que esos resultados demostraban contaminación microbiológica, pero que la metodología utilizada no permitía determinar por sí sola si las excretas provenían de granjas porcícolas o de otras fuentes, como aguas residuales municipales.

La Red To’one Ja’o’on recordó que desde 2022 comunidades mayas comenzaron a realizar monitoreos participativos de pozos y cenotes ante lo que consideran insuficientes los estudios gubernamentales. Entre los antecedentes mencionó un proyecto del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que monitoreó 23 sitios de la Península de Yucatán y detectó contaminación fecal en fuentes de agua del centro y poniente del estado.

También citó un estudio de la UNAM que examinó 27 muestras de agua de pozos artesanales y de la llave en comunidades yucatecas. En 18 se detectó Escherichia coli y en 21 se encontraron coliformes fecales termotolerantes, resultados que, según el reporte, representan un riesgo sanitario por la exposición de la población al agua contaminada.

Cuestionan respuesta de autoridades

Las organizaciones también retomaron el dictamen diagnóstico ambiental de la actividad porcícola en Yucatán, elaborado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en 2023, con participación de organismos como la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua.

De acuerdo con su interpretación del documento, los sistemas de tratamiento de aguas residuales instalados en la mayoría de las granjas resultaban insuficientes frente a los límites establecidos en la normativa ambiental vigente. Asimismo, señalaron que el diagnóstico identificó municipios donde los niveles de contaminación rebasaban la capacidad de renovación del agua del acuífero.

Greenpeace y la Red exigieron a las autoridades ambientales federales y estatales implementar monitoreos constantes, con rigor científico y participación de las comunidades, además de publicar los resultados de los estudios existentes y determinar las fuentes de contaminación para establecer las sanciones correspondientes.

Las organizaciones también cuestionaron las ampliaciones de granjas porcícolas existentes bajo el concepto de obras complementarias, luego de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) informara, mediante un comunicado del 22 de octubre, que no se ha autorizado la construcción y operación de nuevas granjas porcícolas en Yucatán.

La Red To’one Ja’o’on demandó que se investiguen las instalaciones denunciadas, se apliquen las medidas ambientales que correspondan y se garantice la reparación de los daños en los sitios afectados.

Finalmente, las comunidades mayas insistieron en su derecho a participar en las decisiones que afectan sus territorios, así como a contar con información verificable sobre la calidad del agua y las posibles afectaciones derivadas de la actividad porcícola.

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