FICM reivindica el cine frente a la violencia y el miedo
En la ceremonia de clausura de la 24 edición del Festival Internacional de Cine de Morelia, su vicepresidente, Cuauhtémoc Cárdenas Batel, llamó a no ceder ante los intentos de imponer silencio y destacó las películas de las nuevas generaciones por mostrar el mundo que quieren construir.
Por David Rico
Morelia, Michoacán, 23 de octubre de 2026.- Frente a la violencia y los intentos de imponer silencio mediante el miedo, el vicepresidente del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Cuauhtémoc Cárdenas Batel, reivindicó el cine como un espacio para nombrar la realidad, expresar inconformidades e imaginar otros futuros.
Durante la ceremonia de clausura de la 24 edición del festival, señaló que estos encuentros representan una fuerza de paz en un mundo marcado por el dolor, donde el estruendo de las armas amenaza con acallar las voces de la sociedad.
“Festivales como este son una fuerza de paz en un mundo convulso y adolorido, en el que el ruido de las balas quiere acallar al ciudadano común”, afirmó.
Cárdenas Batel destacó la diversidad de temas que abordan las películas participantes y la capacidad de sus realizadores para expresar, desde distintas perspectivas, sus preocupaciones y aspiraciones. En particular, se refirió a las nuevas generaciones que encuentran en el cine una vía para hablar de la realidad y plantear el mundo en el que desean vivir.
“Es muy emocionante ver a tanta gente, sobre todo a tanta juventud, tocando tantos temas, enseñándonos por qué caminos debemos transitar, diciéndonos, con sus películas, cuál es el mundo que quieren”, expresó.
En su discurso, también habló de la importancia de reconocer el trabajo, las palabras y las luchas de quienes se niegan a permanecer indiferentes ante lo que ocurre a su alrededor.
“Creo en las manos que fabrican, en las palabras que cantan o gritan, llamando a las cosas por su nombre. Creo en los hechos y creo en las luchas. Más que fe, tengo certezas. Con gente como la que participa en el festival, un mejor futuro es posible”, sostuvo.
El vicepresidente del FICM agradeció a quienes, con sus películas y su trabajo, contribuyen a abrir horizontes, y recordó una reflexión del escritor cubano José Martí sobre la cultura como fuente de libertad, fundamento de la república y respuesta a sus males.
Al referirse a quienes piden silencio en medio del dolor, Cárdenas Batel cuestionó a quienes pretenden imponer la mordaza del miedo y contrapuso esa exigencia con la capacidad de la cultura para mantener abiertos los espacios de expresión.
“Hay quienes se atreven a pedir que, rodeados de tanto dolor, guardemos silencio. Son esos que nos conminan a ponernos la mordaza del miedo para permanecer mudos. Pero festivales como este son un canto esperanzador en medio del estruendo y la violencia”, dijo.
Para desarrollar esa idea, recordó que hace quince años, en el mismo festival, se planteó una pregunta que sigue vigente: por qué cantar cuando la muerte, las ausencias, la incertidumbre y la violencia atraviesan la vida.
La respuesta, entonces y ahora, la encontró en ¿Por qué cantamos?, poema de Mario Benedetti que recuperó durante la clausura. A través de sus versos, el escritor uruguayo pregunta por el sentido de cantar cuando los abrazos faltan, la vida se vuelve incierta y el dolor amenaza con imponerse.
Cárdenas Batel citó fragmentos de la obra para insistir en que el canto no niega el sufrimiento, sino que convive con él y expresa la decisión de seguir adelante.
“Cantamos porque el cruel no tiene nombre y en cambio tiene nombre su destino. Cantamos por el niño y porque todo, y porque algún futuro y porque el pueblo. Cantamos porque los sobrevivientes y nuestros muertos quieren que cantemos”, recordó.
Más adelante, retomó los versos que vinculan esa expresión con la confianza en las personas y la posibilidad de superar la derrota.
“Cantamos porque el grito no es bastante y no es bastante el llanto ni la bronca. Cantamos porque creemos en la gente y porque venceremos la derrota”, expresó.
El mensaje concluyó con la imagen del canto que se niega a convertirse en ceniza, una última referencia a la persistencia de la cultura y de quienes mantienen viva su capacidad de expresarse aun en circunstancias adversas.
“Cantamos porque llueve sobre el surco y somos militantes de la vida y porque no podemos ni queremos dejar que la canción se haga ceniza. Muchas gracias”, finalizó.
