Fumatón 4/20. “Que nos dejen de criminalizar”

Por David Rico

Mérida, Yucatán, 20 abril de 2022.- “Huele a que le están quemando las patas al diablo”, “zacatito pal’ conejo”, “está buena, es de la que mató a Chico Ché”, “tanque y rol”, frases, entre otras, que se escuchaban en el Parque de la Paz, donde el humo y el olor a mota inundaron el ambiente.

Ahí, decenas de personas, unas más jóvenes y otras no tanto, se reunieron en Mérida para participar en el Fumatón 4/20, donde se fuma canabbis, sin más. Solo hay que sacar el toque, prenderlo, y con ello hacer visible la necesidad de legislar, de dejar de criminalizar a los consumidores de mariguana.

Pero, como dijo alguien en el lugar, no es solo fumadera, sino reflexión, toma de conciencia, exigencia de respeto, también una fiesta, donde el dub, el reggae, hizo bailar a muchos. Sin duda, Hortikal Selekta, Lij Uka y Pancho Dub, le pusieron el ritmo a la jornada.

Por la no criminalización, cultivos y posesión libres, además de espacios compartidos con la Ley General de Tabaco, se llevó a cabo la concentración en el Parque de la Paz. Al lugar llegaron un paro de policías, quienes únicamente hicieron algunas preguntas. No pasó a más, tomaron algunos datos y se fueron.

Es verdad que la banda, todos los presentes, se erizaron al ver a los uniformados, porque una y otra vez, en días normales, son detenidos por los elementos de la SSP, “la revisión de rutina”, “un apañón”, como menciona Cuauhtli Laguna Peraza, uno de los organizadores del evento y consumidor cannábico.

“Continúa la criminalización”, pregunta con inocencia en reportero.

“Sí, cada que pueden te detiene, continúa la criminalización y no solo se mantiene, ha crecido, porque ha crecido también el número de consumidores”.

“Por eso, la demanda ha sido siempre la misma desde que empezó este movimiento hace muchos años: la visibilizarían, la exigencia de no criminalización, y el respeto a los derechos humanos”; dijo.

Dijo que los consumidores de cannabis pueden coexistir sin ningún problema con el resto de la sociedad, pero hace falta legislar.

«Y que se termine la criminalización de la que somos objeto todo el tiempo por parte de la policía», añadió.

Por desgracia, dijo, Mérida es una ciudad de doble moral donde hay muchos temas por atender en materia de derechos humanos, no solamente con los consumidores de cannabis, sino también con el movimiento LGBT, la pobreza, la discriminación, violaciones a los derechos humanos.

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