Laura Rodríguez alza la voz contra la violencia feminicida: “el silencio los hace cómplices”.
La ganadora del concurso de ensayo “Voces de Libertad” transformó su discurso de premiación en una denuncia contra la violencia feminicida, la impunidad y los silencios que encubren agresiones en distintos ámbitos de la sociedad, incluido el deportivo.
Por David Rico
MÉRIDA, Yucatán, a 30 de mayo de 2026.– La ceremonia de premiación del Primer Concurso de Ensayo “Voces de Libertad” se convirtió también en un espacio de denuncia sobre la violencia contra las mujeres, luego de que la ganadora del certamen, Laura Rodríguez Portilla, advirtió sobre la violencia feminicida, la impunidad y los silencios que, afirmó, han permitido encubrir agresiones en distintos ámbitos de la sociedad.
Rodríguez Portilla obtuvo el primer lugar con el ensayo “Pagado con vales de despensa”, presentado bajo el seudónimo “Doricha Eliza”, por el que recibió un reconocimiento y un premio económico de 25 mil pesos.

Durante su discurso, la autora habló desde su experiencia como sobreviviente de violencia sexual y abordó la violencia de género como una problemática estructural que continúa afectando a mujeres y niñas. En ese contexto, recordó que mientras preparaba su intervención se difundían pronunciamientos de activistas y colectivos feministas ante el incremento de casos de violencia contra las mujeres.
La ensayista cuestionó si las palabras, las denuncias y los espacios de reflexión son suficientes para enfrentar esta realidad. Aunque reconoció sus limitaciones, sostuvo que siguen siendo herramientas necesarias para visibilizar la problemática, exigir respuestas y promover cambios.

Asimismo, afirmó que las leyes y los protocolos son indispensables, pero consideró que sin voluntad política será imposible desmontar las formas de violencia institucional y sistemática que persisten.
Uno de los momentos más significativos de su intervención ocurrió cuando se refirió al ámbito deportivo. Rodríguez Portilla señaló que las agresiones también ocurren en espacios de entrenamiento y competencia, donde muchas veces prevalecen dinámicas de silencio que favorecen la impunidad.

Indicó que detrás del prestigio de entrenadores, médicos, deportistas y organizaciones deportivas pueden ocultarse situaciones de violencia que rara vez son denunciadas, por lo que llamó a asumir una responsabilidad colectiva frente a estos casos.
“La justicia no va a llegar únicamente desde los tribunales”, expresó al sostener que la respuesta ante las agresiones también debe surgir desde las propias comunidades y espacios donde ocurren.
En ese sentido, afirmó que la justicia comienza cuando existe una postura firme de rechazo frente a cualquier acto de violencia y advirtió que el silencio contribuye a perpetuarla. “Si tocan a una, nuestros dojos, espacios y gimnasios se vacían”, señaló.
Al concluir su mensaje, lanzó una de las frases que marcaron la ceremonia: “El silencio los hace cómplices”.
Además del primer lugar, el jurado otorgó el segundo sitio a Kenia Jacqueline Duarte Carrillo, de Umán, por el ensayo “Mujeres y cuidado. Una lucha persistente por la igualdad”, presentado bajo el seudónimo “U Taan”, por el que recibió 20 mil pesos.
El tercer lugar correspondió a Wendy Roseli Lee Calderón, de Conkal, autora de “La libertad que estamos construyendo”, firmado con el seudónimo “Flor de Mayo del Mayab”, quien recibió 15 mil pesos.
Asimismo, el jurado concedió una mención honorífica a Suemy María Pool Sima, de Kanasín, por el trabajo presentado bajo el seudónimo “MarYsol”.
