Lluvias por ciclones aumentarían hasta 70% en el noreste de la Península de Yucatán
Proyecciones de la UNAM apuntan a que los huracanes no solo seguirán llegando, sino que podrían dejar mucha más agua, con acumulados superiores a 400 milímetros.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 28 de febrero de 2026.- Las lluvias extremas asociadas a ciclones tropicales podrían intensificarse hasta en 70% en el noreste de la Península de Yucatán hacia finales del siglo XXI, de acuerdo con proyecciones desarrolladas por el Instituto de Ingeniería de la UNAM. Los incrementos más altos se concentrarían en el norte de Quintana Roo, incluyendo Cancún, Playa del Carmen y Cozumel.
El estudio, realizado por el Laboratorio de Ingeniería y Procesos Costeros de la Unidad Académica Sisal del Instituto de Ingeniería de la UNAM, modeló miles de ciclones tropicales sintéticos bajo escenarios de cambio climático para estimar la precipitación acumulada y su periodo de retorno.
Los resultados indican que, bajo el escenario de altas emisiones SSP5-8.5 para el periodo 2070–2100, las precipitaciones acumuladas asociadas a ciclones tropicales podrían incrementarse más de 400 milímetros en el noreste peninsular, mientras que en el interior de Yucatán el aumento rondaría 50%. En contraste, la costa oeste y Campeche mostrarían variaciones menores, e incluso algunas zonas del sureste presentarían reducciones.

Una región altamente vulnerable
La Península de Yucatán enfrenta una condición geográfica particularmente sensible: baja pendiente topográfica, suelos kársticos y escasa red de ríos superficiales. Esto favorece inundaciones prolongadas y una afectación directa al acuífero, principal fuente de agua en la región.
Eventos históricos dimensionan el riesgo. El huracán Huracán Wilma dejó en 2005 un acumulado de 1,633 milímetros en 24 horas en Isla Mujeres, una cifra cercana a un periodo de retorno de mil años. En Cancún se registraron alrededor de 770 milímetros, equivalentes a recurrencias de entre 100 y 200 años.
Otros ciclones como Huracán Isidoro, Huracán Gilberto, Tormenta Tropical Cristóbal y Huracán Grace también provocaron precipitaciones históricas con impactos socioeconómicos significativos.

Así se hicieron las proyecciones
Para superar las limitaciones de los modelos climáticos tradicionales, que tienden a subestimar los eventos más extremos, los investigadores utilizaron la técnica de reescalamiento dinámico propuesta por Kerry Emanuel, que permite generar miles de trayectorias sintéticas de ciclones bajo distintos escenarios climáticos.
A partir de esos eventos, aplicaron el modelo Tropical Cyclone Rainfall (TCR), calibrado específicamente para las condiciones de la península. Este modelo físico-paramétrico estima la distribución espacial de la lluvia considerando factores como intensidad del viento, tamaño del sistema, velocidad de traslación, topografía y humedad atmosférica.
Las simulaciones se realizaron con una resolución espacial de 5 kilómetros, utilizando datos históricos del reanálisis ERA5 (1980–2010) como referencia y cinco modelos climáticos globales del proyecto CMIP6, tanto para clima presente como para el escenario futuro de altas emisiones.
Desplazamiento hacia el norte
Uno de los hallazgos más relevantes es un posible desplazamiento hacia el norte de los núcleos de lluvia más intensa, en concordancia con investigaciones internacionales que documentan la migración de trayectorias ciclónicas hacia latitudes más altas.
En términos prácticos, esto implica que el norte de Quintana Roo podría enfrentar lluvias extremas más frecuentes y más intensas, con periodos de retorno de 100 años superando los 700 milímetros acumulados.
Los investigadores subrayan que esta base de datos abre nuevas líneas de estudio en hidrología, gestión del acuífero, geomorfología costera y planeación territorial. El proyecto actualmente se extiende a otras zonas costeras del país para caracterizar el comportamiento de la lluvia extrema por ciclones en todo México.
El mensaje central es claro: en un clima más cálido, los ciclones no necesariamente serán más numerosos, pero sí potencialmente más lluviosos, y en una región plana y kárstica como la Península de Yucatán, eso puede traducirse en inundaciones más severas y prolongadas.
