Cultura

Pendientes con forma de rana aportan pistas sobre saberes y rituales mayas

El análisis de 14 piezas de concha recuperadas en Campeche y Yucatán busca ampliar el conocimiento sobre las redes de intercambio, los saberes tecnológicos y la relación de las antiguas comunidades mayas con el agua y el mundo espiritual.

Por Redacción

Mérida, Yucatán , a 6 de octubre de 2026.- Catorce pequeños pendientes con forma de ranas y sapos, elaborados en concha y recuperados en contextos funerarios de Campeche y Yucatán, son analizados por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) para conocer más sobre los saberes tecnológicos, las redes de intercambio y la cosmovisión de las antiguas comunidades mayas.

El material fue recuperado durante las labores de salvamento arqueológico realizadas en julio de 2024 en los tramos 2, 3 y 4 del Proyecto Tren Maya. Las piezas proceden de los sitios arqueológicos Sacamuy, Dzitbalché, Xiol, Kimbilá y Kanab.

La arqueóloga María Elodia Acevedo Chin, adscrita al Laboratorio de Zooarqueología del Proyecto Tren Maya, explicó que el estudio de estos objetos permitirá ampliar el conocimiento sobre las comunidades mayas del periodo Clásico Tardío, entre 650 y 900 d.C.

Las piezas miden entre 2 y 4 centímetros y representan anuros, es decir, ranas y sapos. Su análisis puede aportar información sobre la procedencia y distribución de materias primas, las técnicas utilizadas para su elaboración y las antiguas rutas mediante las cuales pudieron circular estos materiales y objetos.

La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que piezas de apenas unos centímetros pueden aportar información sobre las rutas de intercambio, los conocimientos técnicos y la manera en que las comunidades mayas entendían su relación con la naturaleza.

Ranas asociadas con la lluvia

El interés de los investigadores también está en el significado que pudieron tener estas pequeñas representaciones dentro de la cosmovisión maya.

Acevedo Chin explicó que los anuros eran considerados seres relacionados con el agua y la lluvia, además de estar vinculados con el inframundo y el renacimiento. Por sus características biológicas, fueron representados en contextos relacionados con la fertilidad, la agricultura y distintos rituales.

En ese sentido, los pendientes no solo tenían una función ornamental. Su representación podía expresar una relación simbólica entre las personas, la naturaleza y el mundo espiritual.

La concha también tenía un significado particular para las sociedades antiguas. Su vínculo con el agua, considerada un elemento indispensable para la vida, hizo de este material un componente relevante dentro de la ideología maya. También podía funcionar como marcador de estatus social y tener usos rituales.

Pequeños objetos con detalles particulares

Los ejemplares presentan acabado pulido y fueron decorados mediante la técnica de acanalado-inciso. Todos carecen de detalles en las extremidades y tienen dos perforaciones cónicas cercanas a la cloaca.

Los investigadores identificaron dos variantes en la representación de las cabezas. Una presenta desgastes circulares para marcar los ojos y una línea incisa que representa la boca, mientras que la otra únicamente tiene el desgaste circular correspondiente a los ojos.

Otro elemento que ha llamado la atención es la posición bocabajo de las figuras. Existe la hipótesis de que esta representación podría relacionarse con una imagen del folio 17 del Códice Madrid, donde los anuros aparecen asociados con la caída de la lluvia.

El misterio de los entierros

Aunque los pendientes fueron recuperados en contextos funerarios, todavía no se determina si estuvieron asociados con entierros de infantes o adultos.

La especialista planteó como hipótesis que pudieron formar parte de ofrendas depositadas en entierros infantiles, debido a que objetos similares han sido encontrados en este tipo de contextos en la región. La investigación, sin embargo, continúa.

El análisis de estas piezas forma parte de un estudio más amplio sobre material malacológico procedente de distintos contextos arqueológicos del área maya. Actualmente, los ejemplares se encuentran bajo resguardo del Laboratorio de Zooarqueología, en Chetumal, Quintana Roo.

La investigación también permitirá profundizar en el uso de conchas y caracoles en Mesoamérica, donde estos materiales fueron empleados para elaborar pulseras, pectorales, brazaletes, orejeras, anillos y otros adornos personales, además de instrumentos musicales.

Para Acevedo Chin, el estudio abre nuevas posibilidades para reevaluar las redes de intercambio y la cosmovisión de las comunidades que habitaron la región, así como la presencia de pendientes zoomorfos de anuros en el área maya.

Los resultados podrán aportar también elementos para estudios etnográficos sobre la permanencia de creencias y tradiciones relacionadas con estos animales entre los grupos de la región.

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