Cultura

Preservan asentamiento maya de 2,500 años descubierto durante obras del Tren Maya de Carga

K’oxol Ja’ II, localizado durante el salvamento arqueológico en la Terminal Multimodal de Progreso, conserva 21 estructuras y evidencia de ocupación desde 400 a.C.; el INAH estableció un polígono de protección para futuras investigaciones.

Por Redacción

Mérida, Yucatán, a 24 de agosto de 2026.- Un asentamiento maya de aproximadamente 2,500 años de antigüedad fue localizado y preservado en Yucatán durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en las obras de la Terminal Multimodal de Progreso, parte del proyecto del Tren Maya de Carga.

Se trata de K’oxol Ja’ II, un sitio de 2,257 metros cuadrados integrado por 21 estructuras y otros rasgos naturales asociados, cuya función habría sido principalmente habitacional.

El asentamiento fue localizado a mediados de 2025 y las investigaciones determinaron que tuvo ocupación desde el periodo Preclásico regional, alrededor de 400 años antes de nuestra era, hasta el Clásico Tardío, entre los años 450 y 900 d.C.

Uno de los elementos que destacan los investigadores es la relación del sitio con el manejo de los recursos hídricos. En K’oxol Ja’ II se identificaron cuerpos de agua permanentes y estacionales, además de un cenote que conserva los restos de un brocal construido para modificar su entrada y posiblemente facilitar el acceso y consumo del agua.

Por sus características, los especialistas consideran que pudo tratarse de una población de importancia intermedia, cuya entidad rectora habría sido el asentamiento conocido como El Chiik, ubicado al noroeste y también identificado durante el salvamento arqueológico relacionado con el Tren Maya de Carga.

El nombre K’oxol Ja’ II proviene de las palabras mayas k’oxol, mosco, y ja’, agua, y hace referencia a la presencia abundante de estos insectos en la zona. El sitio se encuentra en una región cercana a la costa, donde las viviendas fueron construidas prácticamente sobre la roca madre.

Esta condición del terreno también podría explicar una de las particularidades del asentamiento: no se localizaron entierros humanos en las áreas investigadas. Los arqueólogos señalan que la poca profundidad disponible habría dificultado colocar y cubrir osamentas dentro de las viviendas.

Otro rasgo que llamó la atención fue la escasa presencia de cerámica, lo que podría indicar que parte de los objetos utilizados cotidianamente por sus habitantes fueron elaborados con materiales perecederos.

Durante los trabajos únicamente se recuperaron dos ofrendas, ambas correspondientes a consagraciones de cimientos. Los materiales fueron resguardados y actualmente continúan los análisis de cerámica, materiales líticos y sedimentos, entre otros estudios.

Los trabajos de campo ya concluyeron. Las 21 estructuras fueron limpiadas, sus muros restituidos y posteriormente fueron cercadas con una malla de protección.

Además, el INAH y la Secretaría de la Defensa Nacional, responsable de la construcción de la Terminal Multimodal de Progreso, acordaron establecer un polígono de protección para garantizar la conservación del sitio y mantenerlo como reserva para futuras investigaciones.

El hallazgo aporta información sobre un sector de la población maya que habitó fuera de los grandes centros ceremoniales y cuyos vestigios permiten reconstruir aspectos de la vida cotidiana.

De acuerdo con David Medina Arona, jefe de campo en la Terminal Multimodal de Progreso, la llamada arqueología doméstica permite conocer a aquellos habitantes mayas que no dejaron registros escritos y cuya presencia suele quedar opacada por la historia de gobernantes, sacerdotes y grandes ciudades.

Así, K’oxol Ja’ II queda protegido en el mismo lugar donde fue encontrado, mientras el análisis de los materiales recuperados permitirá ampliar el conocimiento sobre las comunidades mayas que habitaron esta región de Yucatán durante más de un milenio.

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