“Si no hay territorio, ¿dónde van a desarrollar la meliponicultura?”: productora de miel
Edith Chan Lara, productora de miel de Temozón, cuestionó en Maní el avance de proyectos que amenazan el territorio y la vida de las abejas, y advirtió que sin polinizadores también está en riesgo la producción de alimentos
Por David Rico
Maní, Yucatán, a 17 de agosto de 2026.— “Hablamos muy bonito de generar, de traspasar el relevo generacional a nuestros hijos, pero si no hay territorio, ¿dónde van a desarrollar esa práctica?”. La pregunta de Edith Chan Lara, productora de miel de Temozón, resume una preocupación que va mucho más allá de la defensa de una actividad productiva: qué futuro tendrán las comunidades si los territorios donde viven y trabajan las abejas siguen siendo transformados, deforestados o contaminados.
Durante la conmemoración del Día Nacional de las Abejas, realizada en Maní, Chan Lara llamó a fortalecer la meliponicultura, pero también a defender el territorio frente al despojo y a proyectos de desarrollo que, advirtió, amenazan la vida de las abejas y de otros polinizadores.
“En muchos de los territorios del Yucatán están amenazados con despojo y con desarrollo de proyectos que amenazan la vida de nuestras abejas y no sólo de las abejas, es de la humanidad”, señaló.
La productora explicó que la preocupación no se limita a la supervivencia de las abejas meliponas o a quienes se dedican a su crianza y aprovechamiento. Los polinizadores cumplen una función esencial para la producción de alimentos, por lo que su pérdida tendría consecuencias para toda la población.
“Porque al dejar de tener polinizadores, vamos a dejar de tener alimentos”, advirtió.
En ese sentido, cuestionó que el desarrollo de infraestructura pueda considerarse progreso cuando implica deteriorar las condiciones ambientales que sostienen la vida y la producción de alimentos.
“Podremos tener mucho desarrollo de infraestructura, pero si no cuidamos que realmente lo que tiene valor, que es invaluable, son lo que es la vida y las abejas son parte esencial del desarrollo de toda la alimentación”, expresó.
Fue entonces cuando lanzó una de las frases más duras de su intervención: “yo creo que nadie va a comer popó de empresas que están contaminando nuestro territorio”.
Chan Lara vinculó esta problemática con la deforestación, las malas prácticas en el territorio y el cambio climático, factores que, dijo, están amenazando el futuro de las siguientes generaciones.
“Tenemos que tener conciencia que el cambio climático con la irresponsabilidad de la deforestación, malas prácticas en el territorio están amenazando el futuro de nuestras siguientes generaciones”, afirmó.
Para la productora de Temozón, hablar de relevo generacional pierde sentido si no se garantiza primero la permanencia de los territorios donde las nuevas generaciones podrán continuar con la actividad.
“Hablamos muy bonito de generar, de traspasar el relevo generacional a nuestros hijos, pero si no hay territorio, ¿dónde van a desarrollar esa práctica?”, insistió.
Durante su intervención también reconoció el acompañamiento del Frente Campesino en Defensa de la Tierra y de la Vida, al que identificó como una agrupación dedicada a la defensa del territorio, y recordó que desde el año pasado comenzaron a tocar puertas ante autoridades estatales para plantear las necesidades de las productoras.
Mencionó el acercamiento con la SEDER, con el doctor Berlín y con el gobernador, así como la realización del primer foro de agricultoras, al que acudieron varias de las mujeres presentes en Maní.
Chan Lara destacó que las productoras han comenzado a ser tomadas en cuenta en los espacios institucionales y que ahora pueden participar como unidades de producción en acciones relacionadas con el sector apícola.
“Después de muchos años es en este gobierno que ya se toma en cuenta la actividad de la agricultura”, señaló.
Sin embargo, el reclamo de fondo permanece: fortalecer la actividad apícola y meliponicultora no puede separarse de la defensa del territorio donde viven las abejas y donde las comunidades pretenden continuar produciendo y transmitiendo sus conocimientos a las siguientes generaciones.
