Tragedia ambiental en Kinchil: Crío tira excretas a cielo abierto y levanta una granja pese a clausura de Profepa
La empresa avícola construyó seis naves a menos de 600 metros de Tzemé, donde el INAH documentó daños a estructuras mayas tras trabajos con maquinaria pesada; habitantes de Kinchil denuncian que las obras continuaron pese a la suspensión y que ahora existe un nuevo tiradero de residuos en la zona.
Con información de Jaltun / información y fotografías de Patricio Eleisegui
Mérida, Yucatán, a 15 de agosto de 2026.- Una nueva granja avícola de Crío opera actualmente a menos de 600 metros de Tzemé, un sitio arqueológico maya ubicado en las inmediaciones de Kinchil, donde el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documentó daños a estructuras prehispánicas provocados por trabajos con maquinaria pesada.
La empresa construyó seis naves en la zona, pese a que en noviembre de 2025 la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró obras en esos terrenos y ordenó detener los trabajos.
La construcción y la existencia de un nuevo depósito de excretas y residuos de pollos y gallinas fueron documentadas por el periodista Patricio Eleisegui, de Jaltun, durante un recorrido de campo realizado junto con integrantes del Consejo Comunitario de Kinchil.

El nuevo tiradero se encuentra en una zona de vegetación cercana y se suma a otros puntos de disposición de residuos que Jaltun ha documentado previamente en las inmediaciones de Kinchil.
Una clausura que, según habitantes, no detuvo las obras
El caso comenzó en noviembre de 2025, cuando Profepa inspeccionó terrenos cercanos a Tzemé luego de recibir alertas de habitantes de Kinchil y del Consejo Comunitario.
De acuerdo con la información difundida por Jaltun, la dependencia encontró desmonte y alteraciones del suelo sin las autorizaciones correspondientes, por lo que colocó sellos de clausura y ordenó detener las obras.

En ese mismo periodo, el INAH realizó una inspección en el área arqueológica y encontró estructuras prehispánicas, plataformas, basamentos y material cerámico en superficie.
Tras revisar los daños, el instituto determinó que los trabajos realizados con maquinaria pesada habían provocado afectaciones parciales e irreversibles a estructuras arqueológicas y ordenó la suspensión inmediata de cualquier remoción de tierra.
Sin embargo, integrantes del Consejo Comunitario de Kinchil aseguran que las obras continuaron después de las medidas impuestas por ambas dependencias.
Según los testimonios recogidos durante el recorrido, entre diciembre de 2025 y enero de 2026 continuaron los movimientos de camiones, maquinaria y personal de construcción. Los habitantes incluso señalaron que algunas labores se habrían realizado durante la noche.
En abril pasado, habitantes de Kinchil volvieron a denunciar la presencia de maquinaria pesada cerca de Tzemé y solicitaron nuevas acciones de las autoridades para detener las obras.
Seis naves a menos de 600 metros de Tzemé
El resultado, según lo documentado recientemente, es una nueva granja que ya se encuentra en funcionamiento.
Las seis naves están ubicadas a menos de 600 metros del área arqueológica, donde previamente fueron detectadas las afectaciones a los vestigios mayas.
Para integrantes del Consejo Comunitario de Kinchil, la construcción representa un incumplimiento de las medidas establecidas por las autoridades federales.
“Crío no respetó la clausura”, señaló uno de los integrantes del colectivo citado en la investigación de Jaltun, al denunciar que la empresa continuó con las obras y habilitó un nuevo sitio para depositar excretas.
Otra integrante del Consejo Comunitario señaló que la empresa construyó una nueva granja “a tan solo metros del área arqueológica” y cuestionó que las medidas de protección no hayan impedido el desarrollo de la infraestructura.
Otro tiradero de excretas a cielo abierto
Durante el recorrido también se identificó un nuevo punto utilizado para depositar excretas y residuos avícolas a cielo abierto.
El sitio se encuentra en una zona donde previamente fue retirada vegetación para habilitar el depósito, de acuerdo con lo documentado por Jaltun.
Este nuevo punto se suma a otros depósitos relacionados con la actividad de Crío que han sido reportados en la zona.
En abril de 2025, Jaltun ya había documentado un predio cercano a una megagranja de Crío que había sido clausurada definitivamente por Profepa en junio de 2024, donde se denunciaba la disposición de excretas.
Posteriormente, el medio documentó otros dos sitios utilizados como depósitos de residuos, uno de ellos en un área desmontada de aproximadamente seis hectáreas.
La acumulación de estos puntos de disposición ha generado cuestionamientos de habitantes y organizaciones por el impacto sobre la vegetación y el territorio cercano a Kinchil.
Daños documentados en Tzemé
La intervención de las autoridades en Tzemé tuvo como origen los trabajos realizados con maquinaria pesada en terrenos cercanos al sitio arqueológico.
El INAH documentó estructuras y materiales asociados con el asentamiento maya y determinó que las labores de desmonte habían afectado parte de las plataformas y basamentos.
Profepa, por su parte, actuó por las modificaciones al terreno y el desmonte realizados sin las autorizaciones correspondientes.
A pesar de las medidas de ambas dependencias, habitantes de Kinchil sostienen que Crío continuó con los trabajos y posteriormente puso en operación la nueva granja.
El Consejo Comunitario ha solicitado que las autoridades realicen nuevas inspecciones, hagan cumplir las medidas de suspensión y determinen si existen responsabilidades por la continuidad de las obras.
Crío y sus vínculos en Yucatán
Crío es una empresa avícola yucateca propiedad de la familia Fernández, con operaciones que se remontan a la década de 1960.
Según información citada por Jaltun, la compañía cuenta con 13 megagranjas propias, una planta procesadora de carne, otra de alimentos y al menos 14 centros de distribución, además de operaciones comerciales en otros estados.
La empresa también mantiene presencia en organismos del sector agroalimentario y vínculos con funcionarios y dependencias estatales.
En febrero de 2025, por ejemplo, Ermilo Barrera, actual secretario de Economía y Trabajo de Yucatán, publicó en redes sociales información sobre una reunión con Adán Fernández Flores, director general de Crío.
La compañía también participa en el Consejo Agroalimentario de Yucatán y ha mantenido relación con la Secretaría de Desarrollo Rural.
En el ámbito público, Crío es patrocinador del equipo de béisbol Leones de Yucatán y de la Feria Yucatán Xmatkuil.
Fuente: Investigación de Patricio Eleisegui para Jaltun, con información y recorrido de campo realizado junto con integrantes del Consejo Comunitario de Kinchil.
