El bordado maya se aprende desde las manos que resguardan su memoria
Un taller dedicado al punto de cruz fino, móol miis y chuuy kot reúne a maestras bordadoras y nuevos aprendices en un proceso donde la tradición, el relevo generacional y la innovación conviven para mantener vivo este patrimonio.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 6 de julio de 2026.- Un taller dedicado al punto de cruz fino, móol miis y chuuy kot reúne a maestras bordadoras y nuevos aprendices en un proceso donde la tradición, el relevo generacional y la innovación conviven para mantener vivo este patrimonio.
El bordado maya continúa su proceso de transmisión y reinterpretación a través de un nuevo taller en el que se enseñan las técnicas de punto de cruz fino, móol miis y chuuy kot, impartidas por las maestras bordadoras Patricia Pat y Anacleta Canul.

El director de Museos y Patrimonio de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), Fidencio Briceño Chel, explicó que el trabajo en torno al bordado maya forma parte de una estrategia institucional que también incluye la milpa maya y la lengua maya como ejes de preservación cultural.
En el caso del bordado, señaló que el objetivo es visibilizar la labor de las y los bordadores, así como recuperar el sentido cultural de los diseños, que no se limitan a lo ornamental, sino que representan elementos de la biodiversidad y del entorno.

Briceño Chel destacó que los talleres han registrado una alta participación, incluso en la ciudad de Mérida, lo que ha llevado a llenar los espacios disponibles.
Indicó que actualmente son las propias maestras bordadoras, previamente reconocidas por su trayectoria, quienes están a cargo de la enseñanza de estas técnicas, mientras que la institución actúa como enlace para facilitar los espacios de formación.

Subrayó que la definición de los contenidos y de las puntadas que se enseñan parte de las propias bordadoras, lo que permite que el proceso de transmisión del conocimiento se mantenga dentro de las comunidades.
El funcionario destacó también un relevo generacional en esta práctica, al señalar que en los primeros talleres predominaban las bordadoras mayores, mientras que ahora participan mujeres jóvenes como instructoras.
Asimismo, explicó que además de la preservación de técnicas tradicionales, las bordadoras exploran nuevas aplicaciones del bordado en objetos como gorras, bolsos, zapatos y cortinas, ampliando sus posibilidades de uso sin perder su origen cultural.
Sobre la relación con el ámbito del diseño, Briceño Chel señaló que el interés es que las comunidades definan qué diseños pueden difundirse, con el fin de evitar la apropiación de patrones tradicionales sin su participación.
Añadió que algunas bordadoras yucatecas han presentado su trabajo en países como Canadá, Francia, España, Inglaterra y Australia, donde han establecido vínculos con diseñadores interesados en colaborar directamente con ellas.
En cuanto al contenido del taller, explicó que se trabaja tanto en el rescate de puntadas tradicionales como en procesos de innovación, donde las propias bordadoras reinterpretan patrones heredados y los combinan en nuevas composiciones.
Finalmente, destacó que el Consejo de Bordadoras participa en la organización de estos procesos formativos, definiendo qué técnicas se enseñan y quiénes las imparten, mientras que Sedeculta funge como un acompañamiento institucional y de enlace.
