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Instalan trampas contra moscas del gusano barrenador

Aplican plan piloto en Cacalchén para disminuir miasis en ganado.

Por Redacción

Mérida, Yucatán, a 22 de diciembre de 2025.— Autoridades estatales y federales iniciaron en el municipio de Cacalchén un plan piloto para contener al gusano barrenador del ganado, una plaga que provoca graves afectaciones sanitarias en hatos al generar miasis a partir de heridas abiertas en los animales.

La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) y el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) pusieron en marcha el Plan Piloto para la Supresión del Gusano Barrenador del Ganado (Gbg) en el rancho San Rafael, con acciones enfocadas en disminuir la población de la mosca Cochliomyia hominivorax, responsable de este problema zoosanitario.

Como parte de la estrategia, personal técnico instaló trampas en puntos estratégicos del rancho, con el objetivo de reducir de manera significativa la presencia del insecto y, con ello, disminuir los casos de miasis y proteger la sanidad del hato.

El secretario de desarrollo rural, Edgardo Medina Rodríguez, señaló que esta intervención representa un avance relevante para el estado y se realiza con el respaldo del gobernador Joaquín Díaz Mena, con la finalidad de proteger la salud del ganado y sostener la productividad en las unidades pecuarias.

A su vez, el director en jefe de Senasica, Francisco Javier Calderón Elizalde, explicó que el plan contempla tres tipos de trampas que han mostrado mayor efectividad para combatir la mosca del gusano barrenador, y subrayó que el método permite la participación directa de las y los productores mediante la elaboración y colocación de trampas de bajo costo.

“Le llamamos trampa artesanal: si las y los productores nos ayudan a hacer sus propias trampas y colocarlas, en lugar de estar curando animales enfermos, vamos a reducir la población de moscas”, indicó.

Por su parte, el coordinador técnico del Programa Operativo de Moscas de Senasica, José Luis Quintero Fong, informó que el equipo técnico evaluó diversos atrayentes y una estación de cebo con insecticida, lo que derivó en el diseño de tres alternativas de control.

La primera consiste en una botella de PET con cuatro orificios en la parte superior, de entre 0.7 y 1 centímetro de diámetro, a la que se agrega un lixiviado elaborado con agua e hígado. La segunda es una estación de cebo fabricada con tubo PVC SCH 40, pintado de negro; en su interior se coloca el atrayente y, en el exterior, se aplica insecticida con brocha para que actúe por contacto. La tercera opción utiliza una lámina adhesiva azul, con el atrayente colocado en la parte superior.

Quintero Fong señaló que estas alternativas permiten capturar hembras y contribuir de manera directa al control de la plaga, además de recomendar que las trampas se coloquen a una altura de entre 1.5 y 2 metros, en zonas con mayor incidencia de miasis.

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