Mérida frente a un nuevo desafío: lluvias más intensas y menos suelo para absorberlas
Experto de la UNAM advierte que el crecimiento urbano ha reducido la capacidad natural de absorción del suelo, agravando los encharcamientos durante lluvias extremas.
Por Redacción
Mérida, Yucatán, a 01 de junio de 2026.- Las lluvias extraordinarias que se registraron en Mérida durante los últimos días no son un fenómeno aislado ni contradictorio con las altas temperaturas que han afectado a la región. Por el contrario, ambos eventos forman parte de una misma dinámica atmosférica impulsada por el calor extremo, la humedad proveniente del Caribe y condiciones favorables para la formación de tormentas intensas.
Así lo explicó el Dr. David Romero, profesor de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Unidad Mérida de la UNAM, quien señaló que el calor acumulado durante los días previos favoreció una intensa evaporación, mientras que las aguas cálidas del Caribe aportaron grandes cantidades de humedad a la atmósfera sobre la península de Yucatán.
A estos factores se sumaron una corriente de chorro caribeña, una onda tropical y una situación de baja presión en niveles medios de la atmósfera, condiciones que favorecieron el desarrollo de tormentas de gran intensidad.
“Tenemos un Caribe que está aportando muchísima humedad a la península de Yucatán. Ese aire cálido y húmedo asciende, se enfría y produce lluvia. Es un sistema que se alimenta gracias a la llegada constante de aire húmedo y caliente del Caribe”, explicó.
El especialista destacó que las precipitaciones registradas a finales de mayo fueron inusuales para la temporada. De acuerdo con los datos disponibles, el 29 de mayo el Observatorio Meteorológico de Mérida habría registrado alrededor de 153.6 milímetros de lluvia, superando ampliamente el récord histórico para ese mes, que era de 96.4 milímetros en una serie que se remonta a 1951.
Sin embargo, Romero advirtió que la magnitud de las lluvias no explica por sí sola las inundaciones y encharcamientos observados en distintos puntos de la ciudad.
Aunque el suelo yucateco posee una elevada capacidad natural para absorber el agua gracias a su composición caliza y a su sistema kárstico, esa ventaja se ha ido reduciendo conforme avanza la urbanización.
“El problema, particularmente en Mérida, es la impermeabilización del suelo por la construcción, el concreto y el pavimento. No es lo mismo querer meter toda el agua por un pozo que dejar que se absorba por todos lados”, señaló.
Calles, banquetas, estacionamientos, techos y otras superficies pavimentadas dificultan la infiltración natural del agua de lluvia y favorecen su acumulación en zonas bajas. En contraste, jardines, patios, árboles y áreas verdes permiten que el agua se filtre con mayor rapidez al subsuelo, reduciendo los encharcamientos.
Por ello, explicó, las afectaciones provocadas por una tormenta dependen no sólo de la cantidad de lluvia que cae en un corto periodo de tiempo, sino también de la manera en que está diseñado y construido el entorno urbano.
Ante este escenario, Romero consideró que Mérida necesita fortalecer su capacidad de adaptación frente a eventos hidrometeorológicos cada vez más intensos. Entre las medidas que podrían evaluarse mencionó la mejora de los sistemas de manejo pluvial, la construcción de infraestructura de regulación y una revisión de la dependencia excesiva de los pozos de absorción, los cuales pueden resultar insuficientes o perder eficacia durante precipitaciones extraordinarias.
Asimismo, destacó que la ciudadanía también puede contribuir mediante acciones sencillas como conservar árboles, jardines y espacios permeables dentro de viviendas y predios, ya que estas superficies ayudan tanto a la infiltración del agua como a reducir las temperaturas urbanas.
Respecto al cambio climático, el investigador llamó a evitar explicaciones simplistas. Señaló que no es posible atribuir un evento específico únicamente a este fenómeno sin realizar estudios especializados, aunque reconoció que el aumento de la temperatura global y el calentamiento del Caribe pueden favorecer condiciones propicias para lluvias más intensas.
Finalmente, destacó el trabajo de la plataforma Huracanes Yucatán, desarrollada en la ENES Mérida, un proyecto de divulgación científica que busca acercar a la población información sobre fenómenos meteorológicos, ciclones tropicales, riesgos climáticos y vulnerabilidad ante eventos extremos.
Para el académico, las lluvias recientes dejan una lección clara: comprender las inundaciones requiere mirar tanto al cielo como al territorio. En una ciudad que continúa expandiéndose, la adaptación urbana será tan importante como el monitoreo de los fenómenos meteorológicos para enfrentar los retos que impone un clima cada vez más variable.
