Molas le cerró el paso a la peste
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 26 de julio de 2026.- En Molas la peste no pasa, se queda. Los habitantes aseguran que el olor que desprenden los camiones cargados con cerdos permanece durante horas en la comunidad, invade las calles, se mete en las casas y anuncia la llegada de las moscas verdes, grandes y persistentes que desde hace años forman parte del paisaje.
Esa peste, sostienen, tiene origen en las granjas porcícolas vinculadas con Kekén y en el tránsito diario de pesadas unidades entre Mérida y una granja ubicada en Texán. Contra esa peste hoy salió a protestar el pueblo y también contra la industria porcícola y las inmobiliarias voraces que ya han puesto su ojo en Molas.

La marcha comenzó en el mismo punto donde hace unos días uno de esos camiones derribó el tendido eléctrico y una persona resultó lesionada por una descarga. El accidente terminó por convertir en urgencia un reclamo que la comunidad sostiene desde hace años. El mal olor es una parte del problema y el riesgo de convivir todos los días con esas unidades es la otra.
La protesta avanzó por las calles de la comisaría al ritmo de consignas que apuntaban a un mismo reclamo. Entre los manifestantes caminaban niñas y niños sosteniendo carteles en defensa del agua y del territorio, mientras los adultos repetían una exigencia que se escucharía durante toda la jornada, que los camiones dejen de atravesar el pueblo y que se vaya la peste.

Al grito de “¡el pueblo unido jamás será vencido!”, las y los habitantes responsabilizaron a las granjas porcícolas instaladas en la zona, que identifican también con la familia Loret de Mola Coldwell y que han convertido a Molas n un corredor para el transporte de cerdos.
La peste fue el argumento que más se repitió durante el recorrido. Los vecinos describen un olor que permanece durante horas después del paso de los tráileres y que termina por instalarse en la vida cotidiana de la comunidad. Dicen que las moscas llegan enseguida y que el problema dejó de ser una molestia para convertirse en una afectación permanente.

Pero la discusión no se quedó en el aire. También descendió al subsuelo.
Una y otra vez apareció la preocupación por el agua. Molas se encuentra dentro del entorno de la Reserva Cuxtal, una de las principales zonas de recarga del acuífero que abastece a Mérida, y los habitantes advirtieron sobre el riesgo que, consideran, representan las granjas porcícolas para los pozos y para ese sistema natural del que depende buena parte de la capital yucateca.

Después surgió otro frente de defensa. Los manifestantes denunciaron que empresas inmobiliarias ya han comenzado a interesarse en las tierras de la comisaría y advirtieron que el crecimiento de desarrollos habitacionales terminaría por sustituir el monte con concreto, alterando el modo de vida de una comunidad que todavía conserva una identidad rural.
Frente a la comisaría intentaron entregar un documento respaldado por decenas de firmas. La petición era concreta, impedir que los camiones cargados con cerdos sigan atravesando Molas. En un primer momento les dijeron que la comisaria no se encontraba y por esa razón no podían recibir el escrito. La comunidad permaneció en el lugar hasta que finalmente el documento fue aceptado, aunque sin sello de recibido.

El mitin transcurría cuando la protesta encontró la escena que parecía resumir todo el conflicto.
Un camión de varios niveles, cargado con lechones, apareció por la calle principal. Los manifestantes caminaron hacia la unidad y le cerraron el paso. El operador detuvo el vehículo. Elementos de la Policía Estatal intervinieron para dialogar con ambas partes y, después de varios minutos, el conductor dio marcha atrás y abandonó la comunidad.

Los aplausos acompañaron la maniobra. No celebraban únicamente que un camión hubiera retrocedido. Celebraban que, por primera vez, la comunidad había conseguido impedir el paso de aquello que llevan años sufriendo.
En Molas la peste sigue ahí. Los habitantes dicen que volverá con el siguiente camión. Pero también aseguran que, desde ahora, cada vez que aparezca encontrarán a un pueblo dispuesto a defender su territorio, su agua y su derecho a vivir sin ella.

