Mujeres que marcan la piel con un estilo propio

Por Cecilia Abreu

Estefanía Raudes es una tatuadora que ha creado su propio estilo con la piel como lienzo, aunque sus estudios universitarios fueron en mercadotecnia, «siempre me llamó la atención el arte, desde chiquita»… Pero fue hasta que comenzó a desempeñarse «de godín», como ella misma refirió, que encontró su propio estilo, pues un día hizo un garabato y encontró que parecía un rostro y le gustó el resultado.

Siempre ha mirado formas en objetos, por ejemplo, en la pared; por eso «para mí fue muy fácil ver una forma en el garabato» y, así, se le ocurrió que podría intentar hacer garabatos dibujando cuerpos hasta practicar más con la anatomía humana, hasta que éste método garabateado se convirtió en su estilo y comenzó a vender obras.

«Decidí dejar a un lado mi carrera, mi trabajo, todo. Para dedicarme a vender pinturas con garabatos«.

A cinco años de iniciar este viaje que pasó de la mercadotecnia al arte visual y culminó en los tatuajes, reconoce que el camino ha sido una montaña rusa, pues no siempre cuenta con la certeza de que venderá las obras o tendrá suficientes citas para tatuar, llegando incluso a tener bloqueos creativos en el intento por sacar nuevos flashes u obras.

«Sin creatividad no puedo crear nada», por eso, ha creado diferentes estrategias para que su arte vuelva a fluir, una de ellas es disfrutar de la música, mirar el trabajo de otrxs artistas o, incluso, tomarse un descanso «porque muchas veces, como soy dueña de mi propio tiempo, no me pongo descansos».

Además de los retos propios de su trabajo, también enfrenta un mundo machista en el que, realizando su trabajo, «te intentan ligar, creo que eso es algo con lo que todas las mujeres lidiamos día a día, encontrarnos con hombres estúpidos», expresó esto, señalando que ha vivido diversas situaciones que no tednría por qué atravesar, llegando a explicarles los límites y respeto que deben tener y, en caso de ser necesario, pedirles que se retiren.

A pesar de esto, opina que con el tiempo, el trabajo de las mujeres ha mejorado su posicionamiento y, su propio trabajo lo ha hecho, por lo que ya tiene mejores resultados que cuando inició; «aquí en Mérida hay mucho arte, yo creo que entre tatuadoras nos conocemos y nos frecuentamos, incluso en general entre artistas visuales y está muy bonito porque se ha ido generando una red de apoyo entre todes para difundir nuestro trabajo«.

Leto Martín, mejor conocida como Miss Leto, estudió artes visuales, pero también es tatuadora yucateca con experiencia desde hace 10 años y celebra que el panorama desde que ella comenzó en este arte hasta ahora ha cambiado mucho, pues en sus inicios, no solo eran muy pocas mujeres tatuando, sino que además estaban muy dispersas y luchando por aprender, así como intentando hacerse camino.

«Hoy por hoy, 10 años después, somos hasta mayoría y llegamos sin el permiso de nadie, haciendo lo nuestro como cualquier otro artista, eso me hace sentir muy orgullosa y, aunque todavía hay cosas que se tienen que trabajar como sociedad, creo que vamos bastante bien», manifestó.

Actualmente, cada tatuadora, tiene una referente distinta con quien pudo apoyarse; «las primeras tatuadoras de las cuales yo tuve noción, fue Nancy Abraham, Cynthia Cuevas, para mí ellas dos fueron mi primer referente de mujeres que tatúan, como que ellas agarraron el machete y abrieron una pequeña brecha y también a las que atrás seguimos a ellas nos tocó limpiar el camino un poco más«.

Ahora, incluso ella ha recibido comentarios de mujeres que pensaban «si ella puede, yo también» gracias a que conocían su trabajo; «ahorita es más fácil acceder a máquinas, agujas, todo el material, y hasta para aprender a tatuar hay muchas maneras».

«Lxs artistas venimos de todos lados, de todas las edades, de todas las condiciones socioeconómicas, de todas las culturas, incluso de todas las religiones y mientras se nos permita desarrollarnos, el mundo nos puede conocer y nosotrxs conocer al mundo».

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