“Este tráfico vehicular se debe a cuestiones coyunturales y estructurales, pero, definitivamente asociarlo al tema de la población foránea, es un argumento simplista y prejuicioso”, expuso Eduardo Monsreal Toraya, del Observatorio de Movilidad Sostenible de Mérida.
Mientras el ritmo de crecimiento de Mérida se ha mantenido estable, ha crecido de forma proporcionada es el parque vehicular, al grado de que por cada persona hay un automóvil.
Mientras que en 1990 había 5.3 personas por cada vehículo, para el año 2020 se había reducido a 1.8 personas por vehículo. A esto se suma el deterioro del transporte público y el abandono de éste debido al riesgo de contagio por la pandemia, la falta de planeación y al desatino de llevar a cabo obras de infraestructura en periférico, en una época de alto flujo vehicular.
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