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“Cuando una niña habla, debe ser escuchada”: mensaje en maya resuena en el Senado

La niña Yaretsi Mayreli May Cobá llevó la voz de las comunidades indígenas a la máxima tribuna del país y llamó a garantizar educación, salud y oportunidades para todas.

Por David Rico

Ciudad de México, a 15 de abril de 2026.- Con un discurso firme, pronunciado en lengua maya y cargado de exigencias directas a las autoridades, la niña Yaretsi Mayreli May Cobá, originaria de la comunidad de San José Oriente, en el municipio de Hoctún, Yucatán, tomó la tribuna del Senado de la República para demandar que los derechos de las niñas indígenas se cumplan en la realidad y no se queden solo en las leyes.

Desde la máxima tribuna del país, la niña estudiante de primaria indígena habló en su lengua materna para visibilizar la situación que enfrentan miles de niñas en comunidades indígenas y cuestionó si realmente se está escuchando su voz.

“Cuando una niña habla, debe ser escuchada”, expresó ante senadoras y senadores, al tiempo que lanzó una pregunta directa:

“¿Estamos realmente escuchando a las niñas de las comunidades indígenas?”

Durante su intervención, señaló que, aunque México cuenta con leyes que protegen a la niñez, en muchas comunidades la realidad es distinta, pues existen menores que no asisten a la escuela, que trabajan desde temprana edad o que guardan silencio por miedo a no ser escuchadas.

“He visto niñas que no van a la escuela. He visto niñas que trabajan mientras otras juegan. He visto niñas que callan porque creen que nadie las va a escuchar”, afirmó.

La pequeña explicó que proviene de una comunidad donde se conserva la lengua maya y la vestimenta tradicional, pero donde muchas veces estas expresiones culturales no son valoradas, lo que genera discriminación y desigualdad.

“Ser una niña indígena no debería ser una desventaja, pero muchas veces lo es, no por lo que somos, sino por cómo se nos trata”, sostuvo.

Ante el pleno legislativo, la menor pidió que las decisiones públicas lleguen a las comunidades más alejadas del país y que los derechos de la niñez se traduzcan en acciones concretas.

“No queremos ser estadísticas. No queremos ser números. No queremos ser solo casos”, dijo con firmeza.

También hizo un llamado para que las leyes se cumplan y se conviertan en oportunidades reales para las niñas indígenas.

“Los derechos de las niñas no son opcionales”, enfatizó.

“Les pido, de corazón, que hagan que las leyes no se queden en el papel”, añadió.

En su mensaje, la menor expresó su deseo de vivir en un país donde ninguna niña tenga que abandonar la escuela, donde no sea obligada a trabajar ni a renunciar a su infancia, y donde ser indígena sea motivo de orgullo.

“Sueño con un país donde ninguna niña tenga que dejar la escuela”, señaló.

“Nuestra vida no debería ser más difícil solo por ser quienes somos”, agregó.

Asimismo, manifestó su esperanza de que el llamado renacimiento maya se convierta en una realidad tangible para las comunidades indígenas y no solo en un discurso.

Antes de concluir, la niña lanzó un mensaje directo a las autoridades sobre la responsabilidad que tienen en la vida de la niñez indígena.

“Cada decisión que ustedes toman tiene un impacto en nuestras vidas”, advirtió.

“No dejen que nuestras voces se pierdan”, insistió.

Finalmente, cerró su intervención con un mensaje de esperanza, pero también de exigencia institucional.

“Hoy me voy con esperanza, pero también les dejo una responsabilidad: que lo que hoy se escuchó aquí no se quede solo en palabras”, concluyó.

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