No fue confusión: cambiaron las reglas y beneficiaron a una escuela privada
Tras coronarse en la cancha, equipos de secundarias públicas fueron obligados a jugar finales extra hasta enfrentar a la Escuela Modelo, en un proceso que les despojó de su pase al nacional en Guadalajara.
Por David Rico
Mérida, Yucatán, a 17 de abril de 2026.- No fue confusión, fue una mala decisión. Y esa decisión tiene nombre: Mario Paredes, director de Educación Física de la Secretaría de Educación del Gobierno del Estado de Yucatán (SEGEY), quien modificó las condiciones de competencia, a su modo, después de que los equipos, el femenil de la Benito Juárez García de Progreso y el varonil de la Federal 3 de Mérida, ya habían ganado el campeonato en la cancha.
Lo que ocurrió no es un asunto menor ni un simple trámite administrativo. Se alteró el camino deportivo cuando ya estaba recorrido y las consecuencias recayeron directamente en las jugadoras y jugadores de las escuelas públicas, en beneficio de una escuela privada: la Escuela Modelo.

Los hechos son claros, pero vamos lento y por partes para entender la situación. Existían dos torneos distintos: el Torneo Ko’ox Báaxal Futsal, exclusivo para secundarias públicas estatales; y otro diferente, la Copa Nacional de Educación Básica Mundialito Escolar 2026, impulsada por el Gobierno Federal y en el que participó la Escuela Modelo.
Personal de la SEGEY explicó que en el torneo Ko’ox Báaxal los equipos de escuelas públicas compitieron en todas las etapas: zona, regional y estatal. Ganaron legítimamente. Los equipos de las secundarias federales “Benito Juárez García” de Progreso y “Ermilo Abreu Gómez”, Federal 3 de Mérida, se coronaron campeones estatales en las ramas femenil y varonil, respectivamente.

Hasta ahí, todo transcurría con normalidad. Sin embargo, el maestro Mario Paredes, el día del evento, ofreció un nuevo premio: que el equipo campeón debía enfrentarse a una escuela privada para obtener el pase a Guadalajara. En ese momento hubo molestia, aunque no tanta como la que existe ahora.
Sin embargo, los padres aceptaron jugar ese partido. El equipo varonil, es decir, la Federal 3, se enfrentó a una escuela particular de Valladolid, y las niñas de la Benito Juárez de Progreso se enfrentaron a la Madison. Los equipos de escuelas públicas ganaron ambos partidos.

Ya habían superado todo; ya se habían hecho acreedores, estos equipos, a representar a Yucatán en el nacional de Guadalajara.
Sin embargo, posteriormente el maestro Mario Paredes informó que se cancelaba el Mundialito y tuvo otra genial idea. Fue entonces cuando intentó subsanar una situación que, en realidad, no debería corregirse de esa manera, porque se trata de dos competencias completamente diferentes.
Decidió enfrentar a los campeones estatales del Torneo Ko’ox Báaxal Futsal y del Mundialito para definir quiénes irían a Guadalajara, cuando los participantes del primer torneo ya se habían ganado ese derecho; es decir, la Benito Juárez de Progreso y la Federal 3 de Mérida.

Por ende, los padres y madres de familia están en todo su derecho de protestar y tienen razón. Sus hijos ya ganaron en la cancha, vencieron a una escuela particular en una segunda final y tenían su pase en la mano. Ellos jugaron y ganaron.
Luego se pretendió hacerlos jugar otra vez, una “final de la final”, en ambos casos contra la Escuela Modelo, en femenil y varonil, para beneficiar, por alguna razón, a la escuela particular, o para subsanar, de mala manera, un error de organización y administrativo. Y eso, simplemente, no es justo.
Lo demás es historia: hoy las del femenil de Progreso y los de la Federal 3 decidieron no presentarse a jugar en señal de protesta. Al final, los equipos beneficiados con las malas decisiones son los de la Escuela Modelo que ganaron en la mesa y no en la cancha.
