Súper Niño amenaza a la pesca y la seguridad alimentaria de México
El aumento anómalo de la temperatura del océano puede modificar la distribución, reproducción y disponibilidad de especies pesqueras, advierte Oceana.
Por Redacción
Mérida, Yucatán, a 10 de agosto de 2026.- Fenómenos meteorológicos como el Súper Niño representan una amenaza para la pesca y la seguridad alimentaria de México, debido a que los cambios en las condiciones del océano pueden modificar la distribución, reproducción y disponibilidad de especies de interés pesquero, advirtió Oceana.
La organización señaló que el aumento anómalo de la temperatura del mar puede obligar a las comunidades pesqueras a modificar sus actividades para localizar las especies que buscan.
“Para las personas pescadoras, esto significa recorrer mayores distancias, consumir más combustible, invertir más tiempo en el mar y enfrentar una mayor incertidumbre sobre dónde encontrar peces”, explicó Antar Pérez, especialista en Ciencia de Oceana.

El fenómeno de El Niño es un patrón climático natural asociado con un aumento de la temperatura superficial del mar en el Pacífico. Cuando alcanza una intensidad excepcional se le denomina Súper Niño, y sus efectos pueden modificar los patrones de lluvia, generar sequías e inundaciones y alterar las condiciones del océano.
Estos cambios también pueden repercutir directamente en la actividad pesquera. De acuerdo con Oceana, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha documentado que los episodios intensos de El Niño modifican la disponibilidad de hábitat para numerosas especies comerciales y pueden alterar de manera significativa la productividad pesquera.
Pérez explicó que los cambios en la temperatura y disponibilidad de alimento no significan necesariamente que las especies desaparezcan de una zona, sino que pueden desplazarse hacia aguas con condiciones más adecuadas.

“La pesca depende de un principio muy simple: donde existe alimento, existe vida. Cuando el océano cambia, los organismos no desaparecen; se mueven en búsqueda de aguas con temperaturas más adecuadas o zonas donde todavía exista suficiente alimento, lo que puede afectar la disponibilidad de peces en algunos sitios”, señaló.
Ante este escenario, Oceana llamó a fortalecer las políticas públicas orientadas a recuperar las pesquerías y aumentar su capacidad de adaptación y resiliencia frente a fenómenos climáticos extremos.
La organización planteó que los planes de manejo pesquero, elaborados con participación de las comunidades pesqueras y sustentados en información científica, pueden contribuir a ajustar el aprovechamiento de las especies ante las nuevas condiciones ambientales.
Los datos de Oceana muestran además que México cuenta con 83 pesquerías marinas, pero 63 de ellas no tienen un plan de manejo pesquero. De acuerdo con su Semáforo de la Pesca, 23 por ciento de las pesquerías se encuentran en estado de deterioro y 27 por ciento en estado de precaución.
La organización consideró que fortalecer el manejo de las pesquerías resulta necesario para enfrentar los cambios ambientales y mantener la disponibilidad de pescados y mariscos para la población mexicana.
