Desinformación e inteligencia artificial podrían definir una elección presidencial: alerta experto en ciberseguridad
Advirtió que los ciberataques serán cada vez más veloces y que la defensa digital evolucionará hacia un modelo de inteligencia artificial contra inteligencia artificial.
Mérida, Yucatán, a 16 de abril de 2026.-La desinformación digital y el uso creciente de la inteligencia artificial podrían influir en el resultado de una elección presidencial en el futuro, advirtió el especialista en ciberseguridad Jaime Andrés Restrepo, quien alertó que la velocidad de los ciberataques está aumentando a un ritmo que supera la capacidad de respuesta de organizaciones, gobiernos y actores políticos.
Durante una entrevista realizada en el marco del Yucatech Festival 2026, el experto explicó que el principal desafío actual en materia de seguridad digital no es únicamente la sofisticación de las amenazas, sino la rapidez con la que ocurren, lo que reduce el tiempo de reacción y amplía el riesgo de daños operativos, económicos y reputacionales.

“Todo va a ser más rápido y más complicado. Los nuevos modelos de inteligencia artificial permiten encontrar fallos de seguridad en cuestión de minutos, y eso obliga a las organizaciones a responder con la misma velocidad para evitar que esas vulnerabilidades sean explotadas”, señaló.
Restrepo subrayó que este escenario tendrá implicaciones directas en el ámbito político, donde la manipulación digital de información puede incidir en la percepción ciudadana y, eventualmente, en los resultados electorales.
Indicó que la generación de noticias falsas, imágenes manipuladas y clonación de voz e imagen ya es una práctica conocida, pero la inteligencia artificial está elevando el nivel de riesgo al hacer cada vez más difícil distinguir entre lo real y lo falso.
“Lo único nuevo es que ahora será más complicado identificar lo que es real y lo que no, y eso podría definir una elección presidencial”, advirtió.
Ataques más rápidos, defensas bajo presión
El especialista explicó que la velocidad de los ciberataques es hoy uno de los principales retos para la seguridad digital, ya que los sistemas vulnerables pueden ser comprometidos en cuestión de minutos si no se corrigen fallas básicas.
Señaló que muchas organizaciones continúan expuestas por errores simples, como sistemas desactualizados o servidores abiertos a internet, lo que facilita la labor de los delincuentes informáticos y aumenta el riesgo de intrusiones.
“La realidad es que basta un solo descuido para comprometer a toda una organización. Muchas veces no se necesita tecnología sofisticada; se trata de fallos que debieron haberse corregido hace años y siguen ahí”, afirmó.
Advirtió que esta situación genera una desventaja estructural en la defensa digital, ya que las empresas y gobiernos cuentan con recursos limitados frente a miles de intentos de ataque que pueden ocurrir de manera simultánea.
IA contra IA: el nuevo campo de batalla
Ante el crecimiento acelerado de amenazas digitales, Restrepo señaló que el futuro de la ciberseguridad estará marcado por el uso de inteligencia artificial para combatir ataques generados por la propia inteligencia artificial.
Explicó que los equipos humanos de seguridad difícilmente podrán responder por sí solos al volumen y velocidad de incidentes que se prevé en los próximos años, por lo que la automatización será una herramienta clave para proteger sistemas críticos.
“Vamos a tener más ataques, más rápido y probablemente con menos control. Lo más probable es que empecemos a ver tecnologías que utilicen inteligencia artificial contra inteligencia artificial para proteger a las organizaciones”, sostuvo.
Tecnología y política: una relación cada vez más estrecha
El especialista también reveló que herramientas basadas en inteligencia artificial ya están siendo utilizadas para analizar tendencias, anticipar comportamientos sociales y ajustar mensajes políticos, lo que confirma la creciente relación entre tecnología, datos y procesos electorales.
Aclaró que estas herramientas no están diseñadas para un fin específico, sino que su impacto depende del uso que se les dé, lo que abre la puerta tanto a aplicaciones legítimas como a posibles abusos.
“El tema político es simplemente el ejemplo más evidente. Pero la misma tecnología puede utilizarse para analizar mercados, productos o tendencias sociales. La diferencia está en quién la usa y para qué”, concluyó.
